miércoles, 30 de septiembre de 2015

Anathema - The Silent Enigma (1995)

Hoy toca de nuevo hablar de Doom con este "The Silent Enigma", el último lanzamiento de los británicos que se podría encuadrar dentro de este estilo. Si analizamos la trayectoria de Anathema, veremos que pese a ser de los pioneros del Doom Death europeo, únicamente grabaron dos álbumes y dos E.P. que puedan ser catalogados como tales. Éste es posiblemente el álbum de Anathema más aclamado por los fans del material antiguo, y aunque estoy de acuerdo en que es un buen disco, creo que yo me quedo con la etapa intermedia de la banda, la que engloba el "Eternity", "Alternative 4" y "Judgement".

Tras la edición del "Pentecost III", la banda decide prescindir del vocalista Darren White, y es el propio Vincent Cavanagh quien pasa a hacerse cargo de este apartado, labor que compagina con la de guitarrista hasta día de hoy. Desde luego, la banda gana muchos enteros con el cambio, ya que la calidad como vocalista de Vincent es superior a la de Darren, y sobre todo porque encaja mucho mejor con los derroteros musicales que la banda empezaba a tomar.

En comparación con los álbumes anteriores, podemos decir que "The Silent Enigma" es más atmosférico. Mantiene a tope la esencia de la banda, con esos sentimientos de melancolía y tristeza que gustan de transmitir en sus canciones, aunque al mismo tiempo, en algunos riffs se percibe un pequeño giro hacia sonidos más Stoner. La producción mejora respecto a los anteriores álbumes, y se pueden distinguir perfectamente la ejecución de todos los instrumentos.

Los momentos estelares de este álbum son:

"Restless Oblivion". Es el tema que sirve para abrir el álbum, y a lo largo de sus ocho minutos, nos ofrece varias partes diferenciadas pero muy bien engarzadas. Es un tema muy bien llevado, que en ningún momento se hace repetitivo, y en cuyo riff inicial se puede apreciar ese rollito Stoner que comentábamos antes.

"Shroud of Frost", es uno de los temas más Doom y la vez más atmosféricos del álbum, sobre todo en una segunda mitad que destila melancolía por los cuatro costados. A estas alturas del álbum podemos apreciar el acierto con el cambio de vocalista, ya que Vincent es capaz de cantar de manera mucho más intensa y emocional que Darren White.

"A Dying Wish" es otra de las favoritas del álbum, y abre la senda de esos temas con una melodía realmente pegadiza y emocionante, que encontraremos en los sucesivos discos de la banda. En este tema vemos cómo Anathema es capaz de bordar la canción en base a esa melodía, y facturar un tema de mucha calidad.

Hay otro par de temas que están a buen nivel, como por ejemplo "The Silent Enigma", el tema que da nombre al álbum. Una canción que podría encajar sin problema en los anteriores discos y que posee una melodía bastante acertada.

Canciones como "Sunset of Age" demuestran que este estilo no es apto para todos los públicos, y sobre todo que no es apto para escuchar en cualquier momento. En mi caso, este tipo de música me encanta, pero tiene que ser escuchada en momentos muy concretos de relajación y tranquilidad. El tema posee un riff algo hipnótico que se va repitiendo a lo largo de la canción, y que está bien apoyado por unas voces plagadas de efectos.

Finalmente, hay otros temas que no parecen tener un rumbo muy claro.

"...Alone" es un tema protagonizado por las guitarras en limpio, y el único en que aparecen voces femeninas, que en esta ocasión corren a cargo de Rebecca Wilson. El tema es algo peculiar aunque tiene unos arreglos orquestales que molan bastante.

Canciones algo extrañas como "Cerulean Twilight" y "Nocturnal Emission", en exceso atmosféricas, hacen que puedas perder un poco el hilo del álbum.

Sin duda estamos ante un buen álbum, digno de ser disfrutado, pero que no llega a ser una obra maestra del género.

La formación que graba el álbum:

Vincent Cavanagh: Voces, Guitarra
Danny Cavanagh: Guitarra
Duncan Patterson: Bajo
John Douglas: Batería

Nota Final: 8/10

martes, 22 de septiembre de 2015

Ozzy Osbourne - Tribute: Randy Rhoads (1987)

Hoy vamos a hablar de otro álbum en directo, aunque este con un cariz muy diferente a otros que hemos comentado anteriormente. Como el nombre del álbum indica, este directo salió unos años después del fallecimiento del genial Randy Rhoads, como homenaje a su persona. Como siempre que hay un negocio de por medio, en este caso el musical, uno nunca puede evitar pensar la pasta que se ha hecho gracias a la edición de este concierto.

En fin, se supone que este disco debía de haber salido en 1982, tras la gira correspondiente, pero tras el infausto accidente aéreo en el que murió Randy, se pospuso su salida, y en su lugar se grabó el extraño "Speak of the Devil", consistente íntegramente en canciones de Black Sabbath, y que al mismo tiempo sirvió para competir con el "Live Evil" grabado por los Sabbath con Dio, ese mismo año.

La mayoría del concierto está grabado en un show en Cleveland, a excepción de "Goodbye to Romance" y "No Bone Movies", que están grabados en una gira anterior, lo que implica que en los créditos aparezcan también Bob Daisley y Lee Kerslake. De hecho el setlist del álbum parece cuadrar bastante bien con un concierto, a excepción de estos dos temas, que no creo que fuesen los escogidos para cerrar los conciertos.

El repertorio del directo consta básicamente del "Blizzard of Ozz" al completo, un par de temas del "Diary of a Madman", y tres canciones de Black Sabbath. El sonido del álbum es muy correcto, aunque yo tengo la versión remasterizada, e imagino que eso influye en este punto. Los instrumentos tienen un sonido muy claro, y es posible distinguir perfectamente los detalles de calidad de guitarra y bajo. Es especialmente reseñable el trabajo de estos dos, máxime cuando en el directo salen con un único guitarrista, y la labor del bajo se hace mucho más importante.

Randy Rhoads no para en todo el concierto de adornar cada canción con multitud de detalles, tal y como hacía también en los álbumes. En el apartado vocal confío un poco menos y creo que debió ser retocado. Ozzy clava las canciones sin fallos, y eso es algo que escuchando otros conciertos no oficiales de la época, no solía ser lo habitual.

El comienzo del concierto es arrollador, copiando exactamente las mismas canciones del "Blizzard of Ozz", "I Don't Know" y la mítica "Crazy Train". El volumen del sonido del público también es muy correcto y transmite muy bien esa emoción de los buenos discos en directo. Tras ellas, llega la primera incursión en el segundo álbum con "Believer", uno de los mejores temas del "Diary...". Me gusta especialmente la parte del solo.

"Mr. Crowley" es sin duda uno de los temas más carismáticos de la discografía de Ozzy Osbourne. El teclista invitado para la ocasión es Lindsay Bridgwater, y este es el tema con mayor presencia del mismo. Tras una pequeña introducción de Ozzy animando al personal a fumarse algo, interpretan "Fliying High Again", el otro tema perteneciente al segundo álbum, y que digamos que pone fin a la primera parte del concierto.

La sección central comienza con la increíble "Revelation (Mother Earth)", uno de los mejores temas de la historia de Ozzy. La interpretación es increíble en este tema, que lleva ese rollo tranquilote y melódico, y que desemboca en un final realmente apoteósico. La entrada del "Steal Away (The Night)" con el público rugiendo es buenísima también. El tema da paso al solo de batería de Tommy Aldridge, algo que a mí me sobra un poco en los directos grabados. Quiero decir, que un solo de batería en directo puede estar bien, pero en un álbum que escuchas una y otra vez, es la típica parte que acabas saltando en tu reproductor.

Tras ello, "Suicide Solution" con el esperado solo de guitarra. En este caso, no diré lo mismo que del solo de batería, especialmente siendo este álbum un tributo a la figura de Randy Rhoads. Aún así, el solo es mucho más corto que el anterior, y dura un par de minutos, para enlazar con el final del "Suicide" y de esta sección central del concierto.

La parte final del álbum está compuesto por las canciones rescatadas de la época de Ozzy en Black Sabbath, y por los dos temas grabados en la otra gira que mencionábamos al principio. Los temas elegidos de la época Sabbath son un gran acierto. Comienzan con una versión reducida del "Iron Man", para pasar al increíble "Children of the Grave", y finaliza con el imprescindible "Paranoid".

El disco finaliza con la baladita "Goodbye to Romance" y la rockera "No Bone Movies". Hay un pequeño extra al final, con unas grabaciones de estudio de Randy Rhoads, interpretando "Dee", un tema acústico que escribió en homenaje a su madre.

El vídeo escogido, no pertenece a este concierto, pero creo que es una buena elección para poder ver tocar al bueno de Randy. En resumen, este es un disco merecedor de estar en la estantería de cualquier amante del Heavy Metal.

La formación que graba el álbum:

Ozzy Osbourne: Voces
Randy Rhoads: Guitarra
Rudy Sarzo: Bajo
Tommy Aldridge: Batería

Nota Final: 9/10


viernes, 18 de septiembre de 2015

Children of Bodom - Something Wild (1997)

El fenómeno Children of Bodom irrumpió con mucha fuerza en 1997, con la edición de su primer álbum "Something Wild". Un grupo realmente joven, donde la mayoría de sus miembros en ese momento apenas tenía los 18 años, y que de alguna manera revolucionó un poco el panorama metálico, consiguiendo acercar la escena extrema a un público más amplio.

Tras unos comienzos más cercanos al Black Metal con Inearthed, el primer nombre de la banda, cambian a Children of Bodom en ese mismo 1997 para la salida de este nuevo álbum. El nombre de la banda proviene de un suceso ocurrido en su Finlandia natal, en la que tres adolescentes fueron asesinados durante una acampada, en un crimen que a día de hoy, me parece que sigue sin resolverse. Sólo hubo un superviviente que fue herido, pero que nunca pudo identificar al asesino. Si queréis leer un poco más sobre ello, os remito a la wikipedia.

La apuesta de Children of Bodom en este primer álbum, consiste en un Death-Heavy muy melódico, con toques neoclásicos, pero mezclados con las afiladas voces de Alexi Laiho. A estos elementos musicales, en "Something Wild" aún se le unen pequeños ramalazos Black, que fueron perdiendo en sucesivos álbumes, pero que en este lanzamiento, aún se perciben claramente.

El álbum sólo consta de 7 temas, y no llega a los 31 minutos de duración. El primer tema es un auténtico trallazo en la cara, y uno de los mejores temas del disco. En "Deadnight Warrior", ya aparecen la mayoría de elementos que hicieron famosos a Children of Bodom. Riffs melódicos y cañeros, aderezados con atmósferas de teclado bastante siniestras. La canción apenas dura tres minutos, pero sin duda te deja con ganas de escuchar más. Mencionar que la intro del tema, está sacada de la película de "It".

En la siguiente canción, "In the Shadows" se percibe perfectamente ese gusto de Black Melódico que aún mantenían en sus temas, tanto en el riff principal, los teclados y los ritmos de batería con los blast beats típicos. Hacia el final del tema tenemos una parte con un punteo más neoclásico de Alexi Laiho, y que da paso a una sección muy heavy que sirve de puente hacia el siguiente tema. Este tema da sensación de ser de los primeros temas compuestos para este álbum.

"Red Light In My Eyes" es una canción separada en dos partes. La primera de ellas, ya no destila tanto tufillo Black como la anterior, sino que es un tema más contundente, con bastantes cambios de ritmo, y con algunas modulaciones diferentes en las voces. La segunda parte del tema, si que tira de un rollo más Black, aunque de nuevo es un tema con varias partes diferenciadas. Vamos que me da la sensación que estos "Red Light in My Eyes" son dos temas hechos con un montón de retazos sueltos, y bien empalmados posteriormente.

"Lake Bodom" es junto a "Deadnight Warrior" de los pocos temas del álbum que ha sobrevivido al tiempo, y que muestra claramente el rollo que llevaría Children of Bodom en los siguientes dos álbumes y que centra ese estilo marca de la casa. Un tema de muy Heavy pero a la vez cañero, con una melodía principal muy marcada y reconocible, y con los clásicos duelos en los solos entre la guitarra de Alexi Laiho y el teclado de Janne Warman. Posiblemente el mejor tema del álbum.

"The Nail" de nuevo tiene una intro peliculera, esta vez de la mítica escena de las galeras de "Ben-Hur". Pese a ello, es quizá el tema que más pasa desapercibido en el álbum, y menos aporta frente a los demás. Lo mejor, la sección de los solos del final del tema.

Finaliza el álbum con otro tema que también perduró durante algunos años, y es "Touch Like Angel of Death". De nuevo este tema está en la onda de lo que serían los sucesivos álbumes de Children of Bodom, con esas características melodías sobre las que son capaces de meter las voces, algo más sencillo que en otros estilos, ya que las voces no tienen melodía. Como anécdota comentar que este es el único tema que a priori tenía letras escritas, mientras que el resto de canciones fueron improvisadas durante la grabación, en base a los gritos de Alexi Laiho. Algo extraño, pero eso cuenta la leyenda... jejeje.

En resumen, que pese a no ser el mejor disco de Children of Bodom, a mí me gusta bastante, porque a parte de que tiene buenos temas, es posible apreciar los orígenes de la banda y hacia dónde encaminaría sus pasos. Digamos que es un disco puente entre dos etapas de la banda.

La formación que graba el álbum:

Alexi Laiho: Voces, Guitarra
Alexander Kuoppala: Guitarra
Henkka T. Blacksmith: Bajo
Janne Warman: Teclados
Jaska Raatikainen: Batería

Nota Final: 8/10

jueves, 17 de septiembre de 2015

Nightwish - Once (2004)

"Once" fue el álbum que consolidó el salto de popularidad que los fineses Nightwish habían conseguido con su anterior "Century Child". No tanto dentro de la escena metálica en la que ya gozaban de bastante reconocimiento desde su segundo álbum "Oceanborn", sino hacia un público más generalista. Con esto, no quiero decir que sea este un álbum blando, de hecho suena más cañero que el mencionado "Century Child", pero al mismo tiempo tiene un par de canciones de las que enganchan a todo tipo de públicos, con elementos que desgranaremos más adelante.

Como en todos los álbumes de Nightwish, todo el peso compositivo, así como la producción corre a cargo de Tuomas Holopainen, auténtico cerebro que lleva las riendas de todo lo concerniente a la banda. Sin duda la producción del álbum es exquisita, y en cada una de las canciones se perciben unos arreglos trabajados hasta el último detalle. Las guitarras suenan realmente pesadas y graves, lo que viene siendo la tónica habitual en casi todas las producciones en el Metal del siglo XXI.

Por otro lado, las voces, coros, y orquestaciones se adueñan del protagonismo en la mayoría del álbum, dejando al resto de instrumentos como meros acompañamientos de estos. Además, es la primera vez que la banda utiliza una orquesta real en sus grabaciones.

En el apartado vocal, Tarja suena menos operística que en el pasado aunque seguimos teniendo secciones en las que suenan 100% a canto clásico.

Éste álbum contó nada menos que con dos singles, uno editado antes y otro después de la salida al mercado del álbum. Estos son los temas a los que hacía referencia en el inicio de la crítica.

El primero de ellos, "Nemo", es un tema bastante comercial que cumple a la perfección con su cometido de single. El tema se sustenta principalmente en las voces de Tarja y en un riff de lo más sencillo. Algo digno de mención en este tema, es la presencia de un pequeño solo de guitarra a cargo del bueno de Emppu, en una de las poquísimas veces que le permiten brillar un poco. Eso sí, desconozco si en la versión "single", aparece o no el solo.

"Wish I Had an Angel" es el otro tema que fue single del álbum, y la verdad es que es un tema en el que Nightwish sabe jugar bien sus cartas. Como ha sido habitual desde la entrada de Marco Hietala en la banda, su característica voz es bien aprovechada en los temas, y en este sirve para hacer un pequeño duelo con Tarja, que da mucho juego en la canción. El tema suena bastante duro en cuanto a la producción, pero a la vez muy pegadizo, de nuevo con un riff principal en el que la voz de Tarja se apoya únicamente en el sonido del bajo. El estribillo consta de un ritmo muy machacón, en el que la batería se confunde con un ritmo techno que se solapa con ella, dándole un punto extra de comercialidad.

Contra todo pronóstico, creo que el tema que más me gusta del álbum es el primero. "Dark Chest of Wonders" es una canción en la que hay más equilibrio entre todos los instrumentos, y podemos apreciar riffs de guitarra algo más complejos, bien apoyados por el resto de la banda. El estribillo es pegadizo, y el tema cuenta además con una sección central en la que la guitarra se hace protagonista con un pequeño ritmo de cierto aire progresivo.

Creo que el último tema que destacaría del álbum, es el "Creek Marys Blood". Estamos ante una larga canción de más de ocho minutos, cuyo letra versa sobre los antiguos indios americanos. Comienza siendo una bonita balada, que posteriormente se enrabieta, dando lugar a un tema muy completo, que se ve redondeado por la interpretación final de un poema en el idioma de los Sioux.

El resto del álbum la verdad es que no me dice mucho, y aunque tiene algunos momentos disfrutables en casi todas las canciones, se me hace algo repetitivo y un poco pesado.

Quizá el estribillo de "The Siren", el trabajo más guitarrero y metálico en "Romanticide" o la más larga de todas, "Ghost Love Score" que es como una pequeña banda sonora en sí misma. A lo mejor escuchando cada canción por separado, lo disfrutaría más que escuchándolo del tirón.

La formación que graba el álbum:

Tarja Turunen: Voces
Emppu Vuorinen: Guitarra
Marco Hietala: Bajo, Voces
Tuomas Holopainen: Teclado
Jukka Nevalainen: Drums

Nota Final: 7/10

martes, 15 de septiembre de 2015

In Flames - The Tokyo Showdown (2001)

Este es uno de esos directos que ya hemos comentado en otras ocasiones, que de alguna manera sirven para cerrar una etapa exitosa en la trayectoria de una banda, y que en esta ocasión da paso a una nueva en la que el estilo de la banda cambia en mayor o menor medida. Se podría decir que la primera etapa de In Flames termina con la edición de "Clayman" en el año 2000. Durante esos primeros discos, fueron una de las bandas más importantes y relevantes de la escena del Death Melódico en europa, y junto a Dark Tranquillity los grandes exponentes del llamado sonido "Gotemburgo".

Precisamente con "Clayman" ya alcanzan unas cotas de popularidad muy relevantes, lo que les lleva a realizar giras importantes por Europa, y cómo no, por Japón, un auténtico santuario para las bandas de todo tipo de Metal. Concretamente, el concierto está grabado durante la gira que realizó In Flames por el país del sol naciente durante Noviembre de 2000, y el nombre completo del álbum es "The Tokyo Showdown - Live in Japan 2000".

El punto positivo, aunque a la vez negativo de este lanzamiento, es que es un reflejo bastante fiel de la realidad de los conciertos de In Flames, al menos de los que yo he vivido. Esta dualidad es fruto de varios puntos que paso a comentar:

  • Repertorio: el repertorio del concierto está bastante bien escogido, y aunque como es lógico se centra en la gira del mencionado "Clayman", no dejan de tocar la mayoría de los temas imprescindibles de "Colony" y "Whoracle". En cambio, "The Jester Race", sólo es agraciado con un tema, "Moonshield", y el primer álbum es visitado de refilón con "Behind Space", ya que este tema también fue regrabado para el álbum "Colony".
    Como siempre, cada fan de In Flames, echará en falta algunas canciones en el directo. Yo sobre todo echo en falta más material antiguo, que haga el directo más completo, algo que podría solucionarse si el álbum tuviese más de 15 temas, y esto enlaza con el siguiente punto.
  • Duración: la verdad es que los conciertos de In Flames que he podido ver, siempre han sido bastante cortos, incluso cuando han sido cabezas de cartel en su respectiva gira. En este directo, hay únicamente 15 canciones para un total de 1 hora de duración. Incluso pensando en que el soporte físico, fuese un único CD y no se plantease la posibilidad de editar un doble directo, siempre se podía haber llegado a los 70 minutos. Esos 10 minutos extra, hubiesen dado para meter dos o tres canciones más, cubriendo así un poco más los primeros álbumes, máxime cuando encima el directo está grabado a lo largo de una gira, que da más pie a encontrar diferentes cortes en los directos. 
  • Sonido: el sonido general del álbum es bastante irregular, y es curioso que pese a que el encargado de la producción y de la mezcla es el propio Andres Fridén, la voz es una de las cosas que peor suenan en el álbum. En todo momento, el protagonismo en todas las canciones es para las guitarras, que en muchas ocasiones están tapando las voces.
    La sección rítmica tampoco sale mucho mejor del trance, y el sonido de los bombos no me gusta nada. No obstante, el problema con las voces, es muy posible que sea por la propia interpretación del bueno de Anders, ya que al menos en los directos en los que he podido verle, ha demostrado que va bastante justito de voz. Además, personalmente no me gustan nada sus voces limpias tipo "emo", que más adelante ha ido utilizando cada vez más.

Pese al pobre sonido del directo, creo que las interpretaciones de los temas son bastante salvables, al menos a nivel instrumental y como digo, es fiel reflejo de los directos que al menos en esa época hacía In Flames. Ahora bien, es una lástima que sus conciertos, no estuviesen al nivel de los buenos discos que sacaron en esa etapa.

La formación que graba el álbum:

Anders Fridén: Voces
Jesper Strömblad: Guitarra
Björn Gelotte: Guitarra
Peter Iwers: Bajo
Daniel Svensson: Drums

Nota Final: 5,5/10