miércoles, 25 de noviembre de 2015

Helloween - Walls of Jericho (1985)

A veces, hablar de álbumes tan clásicos y tan conocidos como "Walls of Jericho", parece que no aporta mucho al mundo musical, máxime en esta era de la información que vivimos gracias a Internet. El caso es que nunca está de más recordar álbumes como éste, que además fueron clave para que un servidor se convirtiera en un joven Metalhead... jejeje.

Estamos en 1985, y tan sólo seis meses después de la edición del E.P. "Helloween", la banda saca su ya mítico primer disco, este "Walls of Jericho" que les catapultó a la fama de forma merecida. Este disco es muy importante en la historia del Metal, ya que para mucha gente es el germen del Power Metal y sirvió de inspiración para multitud de músicos, tanto coetáneos como posteriores a Helloween.

El álbum contiene únicamente ocho canciones junto a la breve intro para un total de 40 minutos de duración, algo escaso para los parámetros de hoy en día, pero bastante habitual en aquella época. La producción del disco no es la mejor, y sin duda es mejorada en los "Keeper", pero aun así, es posible distinguir bastante bien todos los instrumentos, quizá con la excepción de algunas partes en las que yo creo que es fácil perderse algunos detalles de la batería del malogrado Ingo Schwichtenberg.

Dentro de los ocho temas, podemos encontrar algunas de las mejores canciones de la historia de la banda. Los créditos de las composiciones están muy equilibrados entre Kai Hansen y Michael Weikath, con esa dualidad que te hacía "ser mas de Weiki o ser mas de Kai". En la review de hoy voy a utilizar este criterio para ir analizando los temas.

Vamos primero con las de Kai Hansen, ya que la primera de la lista cae de su lado.

"Ride the Sky" es el tema que abre el álbum, y es clave para engancharte una vez y para siempre a este disco. El riff de apertura seguido del grito del propio Hansen, desemboca en un tema ultra-rápido, melódico y contundente a partes iguales. El desarrollo de las partes es buenísimo, con un riff y un puente cañeros, y en el que el estribillo nos da el respiro justo para volver a afrontar la secuencia de partes. Mención a parte para la sección guitarrera, con unos solos increíbles y con esas partes de melodías dobladas que son un sello de la banda desde entonces.

"Phantoms of Death" es el siguiente tema firmado en solitario por Kai. Es un tema una onda más Heavy que el anterior, incluso sonando a NWOBHM, en el que destaca el riff con unos adornos de teclado que molan mucho. Los cambios de ritmo en la parte de los solos, son dignos de destacar también, y creo que es de lo mejor del tema.

"Gorgar" completa la aportación en solitario de Kai en este disco, y lamentablemente he de decir que es la canción que menos me mola del álbum. Con una entrada bastante prometedora, llega el riff principal que curiosamente es exactamente igual que el del "Ride the Lighting" de Metallica. ¿Quién copió a quién? ¿O simplemente tuvieron la misma inspiración en ambos lados del océano? El caso es que el tema no está mal, pero en conjunto que queda algo soso. Está claro que Metallica consiguió llevar ese riff a la categoría de temazo, mientras que Helloween no pudo hacerlo... :D

Los temas aportados por Michael Weikath no se quedan atrás, ni mucho menos.

"Reptile" es el primero de esta lista. Ubicado tras "Ride the Sky", lleva un rollo algo más relajado, aunque igualmente potente. El riff y el puente son cojonudos, con los típicos adornos del bajo de Markus Grosskopf, y en lo que menos me mola es de nuevo el estribillo. Me suele pasar con los temas que tienen ese aire macarrilla de parte del Heavy de los 80, que no me suele llenar.

Con "Guardians" retomamos el espíritu del "Ride the Sky", con Kai Hansen cantando al límite de su capacidad en un tema de pura potencia, con algunas de las mejores melodías del álbum y redondeadas con un gran estribillo muy épico.

Terminamos la lista de Weikath con la joya de la corona de este álbum, que no es otra que "How Many Tears". Qué se puede decir de este tema. Siete minutos de auténtico delirio, en un corte que combina a la perfección la rabia y la caña de los primeros Helloween, con esas melodías tan evocadoras que Weikath llevaría al extremo en el "Keeper of the Seven Keys".

Los otros dos temas del álbum están compuestos a medias por ambos. "Heavy Metal Is The Law" es un tema duro, de lo más cañero del álbum, y es que con ese nombre no podía ser de otra forma. La canción está grabada como si perteneciese a un directo, y realmente consigue transmitir muy bien esa sensación. "Metal Invaders" es la última de la crítica, pero no por ello la peor. Otro tema rápido, en el que destacan las líneas de bajo, y que tiene un gran estribillo. De nuevo un tema en el que Kai Hansen explora los límites de su voz.

Se podrían seguir desgranando más y más detalles de este álbum, pero creo que la crítica ya ha salido suficientemente extensa. La posterior entrada de Michael Kiske supondría una mejora en las voces, pero creo que en este disco, la crudeza de la voz de Kai Hansen es un plus, y el álbum no hubiese sido mejor con Kiske a la voz.

La formación que graba el álbum:

Kai Hansen: Voces, Guitarra
Michael Weikath: Guitarra
Markus Grosskopf: Bajo
Ingo Schwichtenberg: Batería

Nota Final: 9/10

jueves, 19 de noviembre de 2015

Los Suaves - Víspera de Todos los Santos (2000)

Corre el año 2000, y han pasado tres años desde que Los Suaves habían sacado el insuperable "San Francisco Express", que ya comentamos aquí en su día. El nivel de ese álbum, unido a los tres años de espera, hizo que las expectativas para este nuevo álbum fuesen realmente altas.

"Víspera de Todos los Santos" es el octavo lanzamiento de los de Orense, y si bien el disco no está a la altura de los dos anteriores, sí tiene un puñado de buenas canciones. Tanto a nivel musical como a nivel de producción, parece que la banda quiere retroceder en el tiempo, intentando hacer un álbum más directo, y que suena menos contundente esta vez.

El álbum abre con la canción que da nombre al álbum, "Víspera de Todos los Santos", un tema muy directo, ideal para abrir el disco. Posee los clásicos elementos de Los Suaves, con el típico riff marca de la casa y una buena y trabajada letra. Lo malo es que el riff se repite una y otra vez, con pequeñas variaciones, provocando que a la larga el tema se haga un tanto pesado.

"Harto de Ser Hombre" es un tema algo atípico, y en su momento diría que hasta novedoso para Los Suaves. Es una canción a medio tiempo, algo oscura, que establece una fórmula que la banda seguirá utilizando en los siguientes álbumes. El caso es que el tema no termina de cuajar al 100%, además de estar ubicado en un lugar demasiado privilegiado en el álbum.

"Palabras para Julia" se trata de una versión de la adaptación musical que hizo Paco Ibañez de un poema de José Agustín Goytisolo. Obviamente, la versión de Los Suaves está hecha en clave metálica, y queda un tema bastante sencillo y efectivo, que pronto pasó a ser un clásico en los repertorios en directo. De nuevo, aunque el tema mola, se acaba haciendo algo repetitivo.

Remontamos el vuelo con la parte central del álbum, que es sin duda lo mejor del mismo. "No me Gusta el Rock and Roll" es la clásica oda al Rock de Yosi, con Johnny B. Good como personaje de fondo. La canción es muy cañera, con un gran estribillo en el que Yosi fuerza a tope, y con un duelo final entre la armónica y la guitarra apoteósico.

Sin tiempo para descansar, enlaza con "Chou-Chou Llega el Tren", un tema duro, con un riff afilado, y en el que de nuevo destaca el buen hacer de Alberto Cereijo con la guitarra. Los coros finales del tema, me hacen pensar en lo poco que Los Suaves han utilizado ese recurso, y lo flojo que queda cuando lo hacen.

"Dulces Noches de Luna y Pateras" es un auténtico temazo, en el que Yosi pone lo mejor de sí mismo. A nivel musical, el tema comienza con un ambiente arábigo compuesto por Alberto Cereijo, que nos sitúa perfectamente en el contexto lírico de la canción. Una de esas letras que Yosi borda, en esta ocasión hablando del drama de la gente que intenta cruzar el estrecho. Una canción, que a mí al menos, me llega a poner la piel de gallina.

Finaliza esta magnífica sección central con "La Peor Canción del Mundo", que desde luego no es tal. Otro temazo en toda regla, cañero y esta vez con una letra sobre las mujeres. De nuevo se aprecia influencia de Alberto Cereijo en la dureza del tema, y el estribillo es de los mejores.

"Siempre con Miedo" es una canción más lenta que se enrabieta algo en el estribillo, y a diferencia de la segunda, sí es un tipo de canción que la banda ha trabajado en el pasado. Sin embargo en esta ocasión, no es tan acertada.

El álbum cierra con "Miénteme", un tema rápido pero algo soso, que casi me suena un poco a relleno. En él, se vuelve a apreciar esa carencia en los coros que mencionábamos antes.

Aunque no sea de los mejores álbumes de Los Suaves, hay sin duda unos cuantos temas clave que son imprescindibles. Probablemente coincide en el tiempo, con el principio de la decadencia de Yosi, que comenzaba a dar esos conciertos en los que se olvidaba de las letras, y salía al escenario más bebido de la cuenta, algo que sin duda afectó a la banda a todos los niveles.

La formación que graba el álbum:

Yosi: Voz, Guitarra, Armónica
Alberto Cereijo: Guitarra
Charlie: Bajo
Gelo: batería

Nota Final: 7,5/10

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Crotchduster - Big Fat Box of Shit (2004)

Crotchduster es un proyecto Death Avantgarde de Jason Suecof, líder de los norteamericanos Capharnaum. Quizá en su faceta de músico no es tan conocido como en su faceta de productor y propietario de los estudios Audio Hammer de Florida. Suecof ha sido productor de multitud de bandas muy conocidas, entre las que podriamos destacar algunas como Trivium, The Black Dahlia Murder, Job for a Cowboy, Death Angel, y un largo etcétera que podéis revisar por ejemplo, en su perfil de Metal Archives.

Hacer una crítica de un álbum de Avantgarde, siempre es algo peliagudo, ya que es un estilo que está muy sujeto a la apertura de mente del oyente. Además, siendo un estilo en el que a priori todo está permitido, hay veces que el nivel de experimentación es tan alto, que salen álbumes realmente incomprensibles. Este "Big Fat Box of Shit" de los Crotchduster, está en el límite de la razón, aunque desde mi punto de vista les salió un álbum bastante redondo.

La banda está compuesta por el mencionado Suecof, que firma como Fornicus "Fuckmouth" McFlappy, un tal Slippery Jim que mete algunas voces, y tras las baquetas, supuestamente hay un perro llamado Caín. Esto puede dar un poco una idea del nivel de coña que lleva la banda. El concepto lírico del álbum gira alrededor del sexo y la locura sin sentido, con un protagonista principal de nombre Williams. Desde luego las letras no tienen desperdicio, y recomiendo echarles un ojo. Si no eres muy escrupuloso, te podrás echar unas buenas risas.

Lo cierto es que en la música vamos a encontrar pasajes bastante inclasificables de Brutal Death, alternados con música Disco, ritmos Funky, algo de Grindcore, pasajes Heavy, ambientes tenebrososos, Hip Hop, Punk... Sí, y muchos de estos elementos en la misma canción. Valga como ejemplo "Let Me Into Starfish Land", que tiene una digna continuación en "Mr. Indignant Erection".

Aunque todo esto puede sonar muy caótico, y realmente lo es, creo que los cambios en los temas están muy bien llevados y metidos con bastante sentido, si es que se puede decir algo así de un álbum como éste. Los temas se hacen muy amenos de escuchar y tienen partes realmente pegadizas, alternadas riffs de Death Técnico marca de la casa, y con cualquier locura que se te pueda ocurrir a continuación.

La producción del álbum está a un gran nivel, como por otra parte no podía ser de otra manera, y podría destacar el tratamiento de las voces, con la variedad de registros involucrados, desde voces Death, a Hip Hop, incluso a bonitos coros como en el final de "Mammal Sauce". En este apartado encontramos bastantes colaboraciones de gente en las secciones habladas, y mencionar que en el último tema, "Crotchopus", la batería está grabada nada menos que por tres baterías diferentes, en vez de estar programada.

Y la verdad que no me quiero enrollar mucho más. Sólo animaros a escuchar algo diferente. Desde luego, no creo que este álbum se convierta en disco cabecera para nadie, pero de verdad que que no os aburriréis. Vale la pena sorprenderse aunque sea una vez.

La formación que graba el álbum:

Fornicus "Fuckmouth" McFlappy: Voces, Guitarra
Slippery Jim: Voces

Nota Final: 8/10

lunes, 2 de noviembre de 2015

Athelstan - The Ride (2013)

Athelstan es el nombre de este proyecto paralelo del propio Athelstan de los británicos Forefather. El impasse entre la edición de "Last of the Line" que ya comentamos aquí, y "Curse of the Cwelled", es aprovechado por Athelstan para presentar bajo su propio sello este material en solitario.

En una primera escucha, el material de este de "The Ride", no parece diferir mucho del sonido típico de Forefather, algo más o menos lógico, máxime si en el primer tema, "Keepers of the Dawn" escuchamos las características voces de su hermano Wulfstan, la otra mitad musical en la banda matriz. Este tema podría pertenecer sin mucho problema a algún disco de la banda, aunque el ritmo del mismo es más Heavy que otra cosa, y adolece de esos cambios a ritmos más puramente Black que encontramos en los temas de Forefather. Sin duda es un buen tema que nos deja con ganas de más.

Sigue "Ascent to the Tarn", colocado en la estratégica segunda posición, y llega el primer bajón para el oyente. Tras una buena apertura con el tema anterior, llega este tema instrumental, quizá demasiado lento para lo que llevamos escuchado hasta el momento. Parece extraño colocar un tema instrumental en la segunda posición, pero es que este álbum es prácticamente instrumental en su totalidad, y a excepción de la mencionada "Keepers of the Dawn" y de "Hero on the Hill".

El caso es que aunque el tema tiene algunas partes que molan, no me termina de enganchar como debiera. En el mejor de los casos podría haber servido de intro larga para el siguiente tema, "The Ride" que da nombre al álbum, pero como decíamos, volvemos a encontrar otro tema instrumental, y esta vez de nada menos que siete minutos de duración. El aura de este tema es muy épico, y tiene algunas melodías brillantes, aunque en todo momento va a medio tiempo, y ya deja claro que las intenciones de este álbum no pasan por dar caña al oyente, sino por provocar una escucha relajada del mismo.

"Enchantment (Bewitched)" rebaja aún más si cabe el ritmo del álbum, y nos ofrece un tema mucho más ambiental, con aires a baile medieval, que a mí al menos termina por cansarme un tanto. Me ocurre con este disco que escuchando los temas por separado, creo que me gustan todos, pero el conjunto del álbum se me hace algo espeso.

"Hero on the Hill" arranca con más fuerza, y nos devuelve un poco las energías, aunque en seguida volvemos a los pasajes lentos aunque épicos. El tema desemboca en "The March", otro tema instrumental, aunque esta vez más cañero y animado, con algunos de los ritmos más movidos del álbum y que deja un buen sabor de boca.

El final está reservado para una larga outro instrumental, con aire de banda sonora, que la verdad es que suena bastante currada, pero tras la cantidad de momentos relajantes del álbum, creo que no produce el efecto deseado.

Desde el respeto que tengo hacia cualquier lanzamiento musical, y siendo bastante fan de Forefather, creo que este álbum está editado con el fin de dar a conocer material grabado por Athelstan a lo largo de los años y que él mismo quería sacar a la luz. La ventaja de grabar, producir y editar tus propios lanzamientos es que no tienes que pasar el filtro de una discográfica.

El caso es que creo que este disco se queda a medias de algo que podía haber sido más grande. Desde la corta duración del álbum, con 35 minutos, y el exceso de partes instrumentales con algunas partes algo repetitivas, me hace pensar que este álbum, madurado durante más tiempo, podía haber estado mucho mejor.

La formación que graba el álbum:

Athelstan: Todos los instrumentos
Wulfstan: Voces

Nota Final: 6,5/10

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Anathema - The Silent Enigma (1995)

Hoy toca de nuevo hablar de Doom con este "The Silent Enigma", el último lanzamiento de los británicos que se podría encuadrar dentro de este estilo. Si analizamos la trayectoria de Anathema, veremos que pese a ser de los pioneros del Doom Death europeo, únicamente grabaron dos álbumes y dos E.P. que puedan ser catalogados como tales. Éste es posiblemente el álbum de Anathema más aclamado por los fans del material antiguo, y aunque estoy de acuerdo en que es un buen disco, creo que yo me quedo con la etapa intermedia de la banda, la que engloba el "Eternity", "Alternative 4" y "Judgement".

Tras la edición del "Pentecost III", la banda decide prescindir del vocalista Darren White, y es el propio Vincent Cavanagh quien pasa a hacerse cargo de este apartado, labor que compagina con la de guitarrista hasta día de hoy. Desde luego, la banda gana muchos enteros con el cambio, ya que la calidad como vocalista de Vincent es superior a la de Darren, y sobre todo porque encaja mucho mejor con los derroteros musicales que la banda empezaba a tomar.

En comparación con los álbumes anteriores, podemos decir que "The Silent Enigma" es más atmosférico. Mantiene a tope la esencia de la banda, con esos sentimientos de melancolía y tristeza que gustan de transmitir en sus canciones, aunque al mismo tiempo, en algunos riffs se percibe un pequeño giro hacia sonidos más Stoner. La producción mejora respecto a los anteriores álbumes, y se pueden distinguir perfectamente la ejecución de todos los instrumentos.

Los momentos estelares de este álbum son:

"Restless Oblivion". Es el tema que sirve para abrir el álbum, y a lo largo de sus ocho minutos, nos ofrece varias partes diferenciadas pero muy bien engarzadas. Es un tema muy bien llevado, que en ningún momento se hace repetitivo, y en cuyo riff inicial se puede apreciar ese rollito Stoner que comentábamos antes.

"Shroud of Frost", es uno de los temas más Doom y la vez más atmosféricos del álbum, sobre todo en una segunda mitad que destila melancolía por los cuatro costados. A estas alturas del álbum podemos apreciar el acierto con el cambio de vocalista, ya que Vincent es capaz de cantar de manera mucho más intensa y emocional que Darren White.

"A Dying Wish" es otra de las favoritas del álbum, y abre la senda de esos temas con una melodía realmente pegadiza y emocionante, que encontraremos en los sucesivos discos de la banda. En este tema vemos cómo Anathema es capaz de bordar la canción en base a esa melodía, y facturar un tema de mucha calidad.

Hay otro par de temas que están a buen nivel, como por ejemplo "The Silent Enigma", el tema que da nombre al álbum. Una canción que podría encajar sin problema en los anteriores discos y que posee una melodía bastante acertada.

Canciones como "Sunset of Age" demuestran que este estilo no es apto para todos los públicos, y sobre todo que no es apto para escuchar en cualquier momento. En mi caso, este tipo de música me encanta, pero tiene que ser escuchada en momentos muy concretos de relajación y tranquilidad. El tema posee un riff algo hipnótico que se va repitiendo a lo largo de la canción, y que está bien apoyado por unas voces plagadas de efectos.

Finalmente, hay otros temas que no parecen tener un rumbo muy claro.

"...Alone" es un tema protagonizado por las guitarras en limpio, y el único en que aparecen voces femeninas, que en esta ocasión corren a cargo de Rebecca Wilson. El tema es algo peculiar aunque tiene unos arreglos orquestales que molan bastante.

Canciones algo extrañas como "Cerulean Twilight" y "Nocturnal Emission", en exceso atmosféricas, hacen que puedas perder un poco el hilo del álbum.

Sin duda estamos ante un buen álbum, digno de ser disfrutado, pero que no llega a ser una obra maestra del género.

La formación que graba el álbum:

Vincent Cavanagh: Voces, Guitarra
Danny Cavanagh: Guitarra
Duncan Patterson: Bajo
John Douglas: Batería

Nota Final: 8/10

martes, 22 de septiembre de 2015

Ozzy Osbourne - Tribute: Randy Rhoads (1987)

Hoy vamos a hablar de otro álbum en directo, aunque este con un cariz muy diferente a otros que hemos comentado anteriormente. Como el nombre del álbum indica, este directo salió unos años después del fallecimiento del genial Randy Rhoads, como homenaje a su persona. Como siempre que hay un negocio de por medio, en este caso el musical, uno nunca puede evitar pensar la pasta que se ha hecho gracias a la edición de este concierto.

En fin, se supone que este disco debía de haber salido en 1982, tras la gira correspondiente, pero tras el infausto accidente aéreo en el que murió Randy, se pospuso su salida, y en su lugar se grabó el extraño "Speak of the Devil", consistente íntegramente en canciones de Black Sabbath, y que al mismo tiempo sirvió para competir con el "Live Evil" grabado por los Sabbath con Dio, ese mismo año.

La mayoría del concierto está grabado en un show en Cleveland, a excepción de "Goodbye to Romance" y "No Bone Movies", que están grabados en una gira anterior, lo que implica que en los créditos aparezcan también Bob Daisley y Lee Kerslake. De hecho el setlist del álbum parece cuadrar bastante bien con un concierto, a excepción de estos dos temas, que no creo que fuesen los escogidos para cerrar los conciertos.

El repertorio del directo consta básicamente del "Blizzard of Ozz" al completo, un par de temas del "Diary of a Madman", y tres canciones de Black Sabbath. El sonido del álbum es muy correcto, aunque yo tengo la versión remasterizada, e imagino que eso influye en este punto. Los instrumentos tienen un sonido muy claro, y es posible distinguir perfectamente los detalles de calidad de guitarra y bajo. Es especialmente reseñable el trabajo de estos dos, máxime cuando en el directo salen con un único guitarrista, y la labor del bajo se hace mucho más importante.

Randy Rhoads no para en todo el concierto de adornar cada canción con multitud de detalles, tal y como hacía también en los álbumes. En el apartado vocal confío un poco menos y creo que debió ser retocado. Ozzy clava las canciones sin fallos, y eso es algo que escuchando otros conciertos no oficiales de la época, no solía ser lo habitual.

El comienzo del concierto es arrollador, copiando exactamente las mismas canciones del "Blizzard of Ozz", "I Don't Know" y la mítica "Crazy Train". El volumen del sonido del público también es muy correcto y transmite muy bien esa emoción de los buenos discos en directo. Tras ellas, llega la primera incursión en el segundo álbum con "Believer", uno de los mejores temas del "Diary...". Me gusta especialmente la parte del solo.

"Mr. Crowley" es sin duda uno de los temas más carismáticos de la discografía de Ozzy Osbourne. El teclista invitado para la ocasión es Lindsay Bridgwater, y este es el tema con mayor presencia del mismo. Tras una pequeña introducción de Ozzy animando al personal a fumarse algo, interpretan "Fliying High Again", el otro tema perteneciente al segundo álbum, y que digamos que pone fin a la primera parte del concierto.

La sección central comienza con la increíble "Revelation (Mother Earth)", uno de los mejores temas de la historia de Ozzy. La interpretación es increíble en este tema, que lleva ese rollo tranquilote y melódico, y que desemboca en un final realmente apoteósico. La entrada del "Steal Away (The Night)" con el público rugiendo es buenísima también. El tema da paso al solo de batería de Tommy Aldridge, algo que a mí me sobra un poco en los directos grabados. Quiero decir, que un solo de batería en directo puede estar bien, pero en un álbum que escuchas una y otra vez, es la típica parte que acabas saltando en tu reproductor.

Tras ello, "Suicide Solution" con el esperado solo de guitarra. En este caso, no diré lo mismo que del solo de batería, especialmente siendo este álbum un tributo a la figura de Randy Rhoads. Aún así, el solo es mucho más corto que el anterior, y dura un par de minutos, para enlazar con el final del "Suicide" y de esta sección central del concierto.

La parte final del álbum está compuesto por las canciones rescatadas de la época de Ozzy en Black Sabbath, y por los dos temas grabados en la otra gira que mencionábamos al principio. Los temas elegidos de la época Sabbath son un gran acierto. Comienzan con una versión reducida del "Iron Man", para pasar al increíble "Children of the Grave", y finaliza con el imprescindible "Paranoid".

El disco finaliza con la baladita "Goodbye to Romance" y la rockera "No Bone Movies". Hay un pequeño extra al final, con unas grabaciones de estudio de Randy Rhoads, interpretando "Dee", un tema acústico que escribió en homenaje a su madre.

El vídeo escogido, no pertenece a este concierto, pero creo que es una buena elección para poder ver tocar al bueno de Randy. En resumen, este es un disco merecedor de estar en la estantería de cualquier amante del Heavy Metal.

La formación que graba el álbum:

Ozzy Osbourne: Voces
Randy Rhoads: Guitarra
Rudy Sarzo: Bajo
Tommy Aldridge: Batería

Nota Final: 9/10

viernes, 18 de septiembre de 2015

Children of Bodom - Something Wild (1997)

El fenómeno Children of Bodom irrumpió con mucha fuerza en 1997, con la edición de su primer álbum "Something Wild". Un grupo realmente joven, donde la mayoría de sus miembros en ese momento apenas tenía los 18 años, y que de alguna manera revolucionó un poco el panorama metálico, consiguiendo acercar la escena extrema a un público más amplio.

Tras unos comienzos más cercanos al Black Metal con Inearthed, el primer nombre de la banda, cambian a Children of Bodom en ese mismo 1997 para la salida de este nuevo álbum. El nombre de la banda proviene de un suceso ocurrido en su Finlandia natal, en la que tres adolescentes fueron asesinados durante una acampada, en un crimen que a día de hoy, me parece que sigue sin resolverse. Sólo hubo un superviviente que fue herido, pero que nunca pudo identificar al asesino. Si queréis leer un poco más sobre ello, os remito a la wikipedia.

La apuesta de Children of Bodom en este primer álbum, consiste en un Death-Heavy muy melódico, con toques neoclásicos, pero mezclados con las afiladas voces de Alexi Laiho. A estos elementos musicales, en "Something Wild" aún se le unen pequeños ramalazos Black, que fueron perdiendo en sucesivos álbumes, pero que en este lanzamiento, aún se perciben claramente.

El álbum sólo consta de 7 temas, y no llega a los 31 minutos de duración. El primer tema es un auténtico trallazo en la cara, y uno de los mejores temas del disco. En "Deadnight Warrior", ya aparecen la mayoría de elementos que hicieron famosos a Children of Bodom. Riffs melódicos y cañeros, aderezados con atmósferas de teclado bastante siniestras. La canción apenas dura tres minutos, pero sin duda te deja con ganas de escuchar más. Mencionar que la intro del tema, está sacada de la película de "It".

En la siguiente canción, "In the Shadows" se percibe perfectamente ese gusto de Black Melódico que aún mantenían en sus temas, tanto en el riff principal, los teclados y los ritmos de batería con los blast beats típicos. Hacia el final del tema tenemos una parte con un punteo más neoclásico de Alexi Laiho, y que da paso a una sección muy heavy que sirve de puente hacia el siguiente tema. Este tema da sensación de ser de los primeros temas compuestos para este álbum.

"Red Light In My Eyes" es una canción separada en dos partes. La primera de ellas, ya no destila tanto tufillo Black como la anterior, sino que es un tema más contundente, con bastantes cambios de ritmo, y con algunas modulaciones diferentes en las voces. La segunda parte del tema, si que tira de un rollo más Black, aunque de nuevo es un tema con varias partes diferenciadas. Vamos que me da la sensación que estos "Red Light in My Eyes" son dos temas hechos con un montón de retazos sueltos, y bien empalmados posteriormente.

"Lake Bodom" es junto a "Deadnight Warrior" de los pocos temas del álbum que ha sobrevivido al tiempo, y que muestra claramente el rollo que llevaría Children of Bodom en los siguientes dos álbumes y que centra ese estilo marca de la casa. Un tema de muy Heavy pero a la vez cañero, con una melodía principal muy marcada y reconocible, y con los clásicos duelos en los solos entre la guitarra de Alexi Laiho y el teclado de Janne Warman. Posiblemente el mejor tema del álbum.

"The Nail" de nuevo tiene una intro peliculera, esta vez de la mítica escena de las galeras de "Ben-Hur". Pese a ello, es quizá el tema que más pasa desapercibido en el álbum, y menos aporta frente a los demás. Lo mejor, la sección de los solos del final del tema.

Finaliza el álbum con otro tema que también perduró durante algunos años, y es "Touch Like Angel of Death". De nuevo este tema está en la onda de lo que serían los sucesivos álbumes de Children of Bodom, con esas características melodías sobre las que son capaces de meter las voces, algo más sencillo que en otros estilos, ya que las voces no tienen melodía. Como anécdota comentar que este es el único tema que a priori tenía letras escritas, mientras que el resto de canciones fueron improvisadas durante la grabación, en base a los gritos de Alexi Laiho. Algo extraño, pero eso cuenta la leyenda... jejeje.

En resumen, que pese a no ser el mejor disco de Children of Bodom, a mí me gusta bastante, porque a parte de que tiene buenos temas, es posible apreciar los orígenes de la banda y hacia dónde encaminaría sus pasos. Digamos que es un disco puente entre dos etapas de la banda.

La formación que graba el álbum:

Alexi Laiho: Voces, Guitarra
Alexander Kuoppala: Guitarra
Henkka T. Blacksmith: Bajo
Janne Warman: Teclados
Jaska Raatikainen: Batería

Nota Final: 8/10