miércoles, 25 de noviembre de 2015

Helloween - Walls of Jericho (1985)

A veces, hablar de álbumes tan clásicos y tan conocidos como "Walls of Jericho", parece que no aporta mucho al mundo musical, máxime en esta era de la información que vivimos gracias a Internet. El caso es que nunca está de más recordar álbumes como éste, que además fueron clave para que un servidor se convirtiera en un joven Metalhead... jejeje.

Estamos en 1985, y tan sólo seis meses después de la edición del E.P. "Helloween", la banda saca su ya mítico primer disco, este "Walls of Jericho" que les catapultó a la fama de forma merecida. Este disco es muy importante en la historia del Metal, ya que para mucha gente es el germen del Power Metal y sirvió de inspiración para multitud de músicos, tanto coetáneos como posteriores a Helloween.

El álbum contiene únicamente ocho canciones junto a la breve intro para un total de 40 minutos de duración, algo escaso para los parámetros de hoy en día, pero bastante habitual en aquella época. La producción del disco no es la mejor, y sin duda es mejorada en los "Keeper", pero aun así, es posible distinguir bastante bien todos los instrumentos, quizá con la excepción de algunas partes en las que yo creo que es fácil perderse algunos detalles de la batería del malogrado Ingo Schwichtenberg.

Dentro de los ocho temas, podemos encontrar algunas de las mejores canciones de la historia de la banda. Los créditos de las composiciones están muy equilibrados entre Kai Hansen y Michael Weikath, con esa dualidad que te hacía "ser mas de Weiki o ser mas de Kai". En la review de hoy voy a utilizar este criterio para ir analizando los temas.

Vamos primero con las de Kai Hansen, ya que la primera de la lista cae de su lado.

"Ride the Sky" es el tema que abre el álbum, y es clave para engancharte una vez y para siempre a este disco. El riff de apertura seguido del grito del propio Hansen, desemboca en un tema ultra-rápido, melódico y contundente a partes iguales. El desarrollo de las partes es buenísimo, con un riff y un puente cañeros, y en el que el estribillo nos da el respiro justo para volver a afrontar la secuencia de partes. Mención a parte para la sección guitarrera, con unos solos increíbles y con esas partes de melodías dobladas que son un sello de la banda desde entonces.

"Phantoms of Death" es el siguiente tema firmado en solitario por Kai. Es un tema una onda más Heavy que el anterior, incluso sonando a NWOBHM, en el que destaca el riff con unos adornos de teclado que molan mucho. Los cambios de ritmo en la parte de los solos, son dignos de destacar también, y creo que es de lo mejor del tema.

"Gorgar" completa la aportación en solitario de Kai en este disco, y lamentablemente he de decir que es la canción que menos me mola del álbum. Con una entrada bastante prometedora, llega el riff principal que curiosamente es exactamente igual que el del "Ride the Lighting" de Metallica. ¿Quién copió a quién? ¿O simplemente tuvieron la misma inspiración en ambos lados del océano? El caso es que el tema no está mal, pero en conjunto que queda algo soso. Está claro que Metallica consiguió llevar ese riff a la categoría de temazo, mientras que Helloween no pudo hacerlo... :D

Los temas aportados por Michael Weikath no se quedan atrás, ni mucho menos.

"Reptile" es el primero de esta lista. Ubicado tras "Ride the Sky", lleva un rollo algo más relajado, aunque igualmente potente. El riff y el puente son cojonudos, con los típicos adornos del bajo de Markus Grosskopf, y en lo que menos me mola es de nuevo el estribillo. Me suele pasar con los temas que tienen ese aire macarrilla de parte del Heavy de los 80, que no me suele llenar.

Con "Guardians" retomamos el espíritu del "Ride the Sky", con Kai Hansen cantando al límite de su capacidad en un tema de pura potencia, con algunas de las mejores melodías del álbum y redondeadas con un gran estribillo muy épico.

Terminamos la lista de Weikath con la joya de la corona de este álbum, que no es otra que "How Many Tears". Qué se puede decir de este tema. Siete minutos de auténtico delirio, en un corte que combina a la perfección la rabia y la caña de los primeros Helloween, con esas melodías tan evocadoras que Weikath llevaría al extremo en el "Keeper of the Seven Keys".

Los otros dos temas del álbum están compuestos a medias por ambos. "Heavy Metal Is The Law" es un tema duro, de lo más cañero del álbum, y es que con ese nombre no podía ser de otra forma. La canción está grabada como si perteneciese a un directo, y realmente consigue transmitir muy bien esa sensación. "Metal Invaders" es la última de la crítica, pero no por ello la peor. Otro tema rápido, en el que destacan las líneas de bajo, y que tiene un gran estribillo. De nuevo un tema en el que Kai Hansen explora los límites de su voz.

Se podrían seguir desgranando más y más detalles de este álbum, pero creo que la crítica ya ha salido suficientemente extensa. La posterior entrada de Michael Kiske supondría una mejora en las voces, pero creo que en este disco, la crudeza de la voz de Kai Hansen es un plus, y el álbum no hubiese sido mejor con Kiske a la voz.

La formación que graba el álbum:

Kai Hansen: Voces, Guitarra
Michael Weikath: Guitarra
Markus Grosskopf: Bajo
Ingo Schwichtenberg: Batería

Nota Final: 9/10

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