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jueves, 15 de julio de 2021

Nevermore - Dead Heart In A Dead World (2000)

El año 2000 nos dejó otro buen disco de Nevermore, aunque con el paso de los años, no ha quedado entre los favoritos de los fans de la banda. Personalmente, a mí es un disco que me gusta bastante, aunque no llegue al nivel de otros de sus álbumes. 

En esta ocasión, a diferencia de los dos álbumes anteriores, la formación prescinde de un segundo guitarrista, y vuelve a presentarse como cuarteto, encargándose Jeff Loomis de todas las líneas de guitarra. 

Entrando en harina, el álbum abre el fuego con "Narcosynthesis" y su poderoso riff marca de la casa, alternando con un estribillo en una clave más moderna que funciona a la perfección. El tema evoluciona hacia una segunda parte más lenta, con un gran solo que hará las delicias de los amantes del buen guitarreo.

La producción y los arreglos en el disco, tienen un toque bastante moderno para la época, con algún toque incluso industrial que no hacen de menos al conjunto. 

El segundo corte, "We Disintegrate" es un tema algo más accesible y melódico que el primero. Con una larga entrada, nos deja un riff en el que destacan unos agudos de Warrel Dane, que nos recuerdan a su trabajo en Sanctuary. Desafortunadamente, apenas lo vuelve a usar en todo el disco, dejándonos con las ganas de más, ya que alternándolos con los tonos más habituales en los que cantaba en Nevermore, creo que hubiesen dado mucho juego en otros temas. Las preciosistas líneas vocales del estribillo, junto a unos acertados coros, consiguen darle un efecto hipnótico y muy melódico.

El ritmo del álbum, decae levemente con el siguiente par de temas. "Inside Four Walls" es un medio tiempo de corte progresivo, con algunos ambientes bastante siniestros, y un gran solo, pero que no está entre los cañonazos del disco. Algo parecido, aplica para "Evolution 169", un tema lento y denso, que desahoga en un buen estribillo. 

El siguiente trío de temas, vuelve a pisar el acelerador, cada uno de ellos a su manera. "The River Dragon Has Come" es un tema muy variado, con diferentes secciones rítmicas, de las que me gusta mucho la parte instrumental donde va el solo. Mencionar de nuevo, los agudos de Warrel Dane en la parte final del tema, y que ya no volveremos a escuchar. Tendría que repasar el "Enemies of Reality" para recordar si ahí los mete por última vez. 

"The Heart Collector" es una balada muy pegadiza y un tema que rápidamente se convirtió en emblemático de la banda. De hecho, en este disco, diría que hay una proporción de temas lentos, un poco más elevada de lo habitual en los discos de Nevermore. El trío ganador concluye con "Engines of Hate", poseedora de algunos de los mejores ritmos del disco, y al que favorece la buena producción del álbum.

"The Sound of Silence" descoloca un tanto al inicio, al escuchar los míticos acordes del tema de Simon & Garfunkel,  pero rápidamente desaparece el manto, y da paso a un tema que no termina de decir demasiado. 

Hacia el final, de nuevo tenemos dos temas lentos, "Insignificant" con buenas líneas tanto en el riff como en el estribillo, aunque con una estructura algo simple, y "Believe in Nothing" que fue el single escogido en su momento. Es una bonita canción, muy redonda, y con los ingredientes necesarios para intentar captar la atención del mainstream. 

El álbum finaliza con el tema que da nombre al disco. Quizá es el tema más progresivo, en el aspecto en que tiene bastantes partes diferentes, aunque no me parece que esté a la altura de las mejores canciones del disco. 

En conclusión, estamos ante un buen álbum, disfrutable y con recorrido, de una banda que aún no había dado lo mejor de sí misma.

La formación que graba el álbum:

Warrell Dane: Voces
Jeff Loomis: Guitarra
Jim Sheppard: Bajo
Van Williams: Batería

Nota Final: 8/10



lunes, 12 de noviembre de 2018

Nevermore - The Obsidian Conspiracy (2010)

Último disco de Nevermore antes de su separación en 2011, tras realizar la gira de presentación del álbum. Las tensiones en la banda llevaron a Jeff Loomis y a Van Williams a marcharse de Nevermore, dejando a Warrel Dane y a su inseparable Jim Sheppard como únicos miembros de la banda.

Este malestar se ve claramente reflejado en un disco que queda muy lejos del nivel alcanzado en su anterior "This Godless Endeavor", sin duda la obra maestra de Nevermore en toda su carrera. Tras cinco años en el que únicamente habían sacado el directo "The Year of the Voyager", llega al mercado este "The Obsidian Conspiracy" que no cumple con la mayoría de las expectativas creadas a su alrededor. Es interesante remarcar que tanto Jeff Loomis como Warrel Dane, habían sacado sendos discos en solitario en 2008, con lo que el esfuerzo a nivel compositivo no fue tan largo como cabría esperar.

Detrás de una buena portada, y un cuidado artwork, encontramos un álbum con unas composiciones menos ambiciosas y sencillas que en anteriores lanzamientos. De hecho, se percibe un acercamiento hacia sonidos más modernos, riffs más simples y directos, y en general, canciones más orientadas al mainstream, sin perder de vista que Nevermore no es una banda sencilla de escuchar.

El álbum abre con "The Termination Proclamation", que arranca con un riff 100% marca de la casa, y que podría haber sido augurio de un gran álbum. Con los elementos clásicos de Nevermore como el gran trabajo de Jeff Loomis en el guitarreo, nos encontramos con un auténtico coitus interruptus tras apenas tres minutos de duración, dejando la sensación de que este tema podría haber sido mucho más.

Este es uno de los problemas de este álbum, y es que parece que hay canciones que no han tenido el desarrollo adecuado, y no las han dejado crecer o madurar, no sé si producto de las prisas o por una decisión buscada, que perseguía el objetivo de llegar a más audiencia.

De hecho el cambio de productor pudiera ir encaminado a ello, ya que me extrañaría que Andy Sneap hubiese permitido a Nevermore desaprovechar de esta manera un tema como este. El productor escogido en esta ocasión es Peter Wichers guitarrista de Soilwork, y que ya había sido el productor del álbum en solitario de Warrel Dane en 2008, aunque el propio Sneap se encarga de mezcla y máster. El caso es que nada que criticar al sonido del disco.

Tras el abrupto final del primer corte, sigue "Your Poison Throne", un tema que sin ser soberbio, mantiene el nivel y que muestra el cariz más melódico de este álbum respecto a los anteriores. La principal pega que le encuentro es la cantidad de veces que se repite el "Rise!", que acaba resultando algo cansino. 

"Moonrise (Through Mirrors of Death)" es uno de los momentos estelares del álbum. El tema se sustenta sobre uno de los mejores y más dinámicos riffs del álbum, aunque recuerda quizá demasiado al riff de "Narcosynthesis". Pese a ser de nuevo un tema cortito de 4 minutos, el desarrollo del mismo, esta vez sí es completo. Destaca el esfuerzo melódico en las mejores líneas vocales del álbum, y un gran trabajo de Van Williams en la batería. 

Tras este subidón, llega el primer bajón importante del álbum con "And the Maiden Spoke" que peca de un exceso de contrastes con líneas vocales lentas y sobreproducidas, cantadas sobre un riff furioso y un tanto esquizofrénico, y un estribillo de lo más ramplón, que lejos de servir de desahogo, te hunde un poco más en la vorágine de un tema poco claro.

Remonta de nuevo el vuelo con el tema más comercial del álbum, que por supuesto fue el escogido para el vídeo correspondiente. Más que un tema de Nevermore, parece encajar más en el rollo del álbum en solitario de Warrel Dane. En cualquier caso, y pese al tufillo comercial, es un tema con pegada, y que cumple su función a la perfección.

A partir de aquí, el álbum cae en una dinámica un tanto extraña, y da la sensación de bajón generalizado, entre otras cosas por la multitud de partes limpias y lentas. La balada "The Blue Marble and the New Soul" es un tema que al escucharlo, parece estar esperando a que tras la calma arranque la tempestad, pero ese subidón no llega, y la distorsión del último tramo no es suficiente para levantar el tema y llevarlo a un mejor nivel.

"Without Morals" es otro tema que podría haber sido escogido como single, ya que es de los más melódicos del disco. De nuevo, no es mal tema, pero para ser un disco de Nevermore, con uno o dos temas de este tipo es más que suficiente, y parece que la banda cae en la autocomplacencia de repetir la fórmula del mainstream.

"The Day You Built the Wall" vuelve a cortar el ritmo con el exceso de partes limpias, y con un riff que suena en exceso a metal moderno, salvando únicamente el solo del tema. Durante todo el álbum se pueden sacar cosas en claro, principalmente el trabajo del bueno de Loomis a las guitarras y del feeling de Van Williams a la batería, pero esto no es suficiente para que el disco llegue a más. "She Comes in Colors" repite la fórmula del comienzo con guitarras acústicas, aunque afortunadamente pasa a un riff bastante acertado aunque desaprovechado por unas líneas vocales que no están a la altura.

Por suerte, el cierre del álbum con "The Obsidian Conspiracy" es bastante más inspirador, con un tema más en la onda de los Nevermore clásicos, con unos cambios de ritmo brutales y un trabajo espectacular en la sección rítmica.

En fin, luces y sombras para el final discográfico de una gran banda como Nevermore, que ya nunca podrá volver a reunirse tras el triste fallecimiento de Warrell Dane en diciembre de 2017.

La formación que graba el álbum:

Warrell Dane: Voces
Jeff Loomis: Guitarra
Jim Sheppard: Bajo
Van Williams: Batería

Nota Final: 7/10

jueves, 9 de agosto de 2018

Megadeth - The System Has Failed (2004)

El preámbulo de este álbum, pasa por 2002, cuando Dave Mustaine hacía oficial el cese de actividad de Megadeth debido a una lesión en su brazo. Según comentaba él mismo, los médicos le diagnosticaron un largo proceso de recuperación de unos dos años, y le dijeron que quizá no podría volver a tocar la guitarra. El anuncio, coincide más o menos con la peor época personal de Mustaine en relación a sus adicciones, con lo que el fin de Megadeth parecía una realidad.

El caso es que una rápida mejora con la rehabilitación, y una súbita conversión al cristianismo, provocan que Mustaine reemprenda la marcha compositiva cuyo desenlace es este "The System Has Failed".

Inicialmente este álbum iba a ser un proyecto en solitario, pero por un asunto contractual, fue obligado a sacarlo bajo el nombre de Megadeth. Para la grabación contrata músicos de sesión, entre los que destaca el mítico Chris Poland, que recordemos había grabado los dos primeros discos de Megadeth, y el versátil Vinnie Colaiuta, en una de sus pocas incursiones en el mundo del Metal. El bajo correría a cargo de un desconocido Jimmie Lee Sloas, siendo así el primer álbum de Megadeth que no contaría con la presencia de David Ellefson.

En este álbum se aprecia una franca mejora respecto a los anteriores lanzamientos, y de alguna manera hay una vuelta al Thrash Metal, aunque sigue habiendo algunos temas más orientados al Mainstream y también alguna que otra falta de ideas y temas de relleno.

El disco abre de forma correcta con "Blackmail The Universe", que sin ser un temazo, cumple con los riffs y con un buen trabajo a las guitarras. La cosa se tuerce un poco con "Die Dead Enough", un tema blandito que fue escogido como single y que tiene un vídeo bastante triste en el que únicamente sale Mustaine, como queriendo dejar claro que el disco es "suyo"... El guitarreo del final mejora un poco una canción que ya viene lastrada por un comienzo muy flojo, con unos arreglos de teclado que no hacen ningún bien al tema.

"Kick the Chair" es el tema que plasma en sus letras el concepto del disco. Es una buena canción que recuerda, quizá demasiado, a los buenos tiempos, y es que dentro de todo suena un poco a refrito de temas antiguos. Especialmente apreciable en las rítmicas de la parte del solo, que son muy parecidas a las del "Tornado of Souls".

"The Scorpion" es un tema que cae de lleno en el mismo saco que el "Blackmail The Universe". Un gran estribillo con unas buenas líneas vocales, se ve estropeado por una parte de estrofas regular y bastante repetitiva. Este defecto se repite a lo largo del álbum, y es que algunos temas se hacen algo repetitivos y cansinos, lo que entronca con esa falta de ideas que comentábamos antes.

La parte central del álbum es para mi gusto la mejor. "Tears in a Vial" es un tema que va a más con el paso de los minutos, y en el que hay un un solo que me encanta. "I Know Jack" es una pequeña intro con unas voces en off que da paso al que sin duda es el temazo del álbum, "Back in the Day". Un pepinazo de apenas tres minutos y medio, de esos temas redondos en los que todo fluye con sencillez, y que alterna caña con excelentes melodías.

A partir de aquí, el álbum cae en una dinámica de altibajos, tanto entre las diferentes canciones, como en las propias canciones en sí. Por ejemplo, "Something That I'm Not" tiene un buen estribillo y un buen solo, pero un riff simplón y repetitivo. Comentar a modo de curiosidad la colaboración en las voces de su hijo Justis, cuando contaba apenas 12 años.

Otros temas, como "Truth be Told", parecen abusar del corta pega de trozos que probablemente Mustaine tenía guardados en la recámara a lo largo de los años. Entiendo que este mismo comentario se le puede aplicar a la mencionada "I Know Jack" o a "Shadow of Deth". Partes de temas inacabados que se acaban convirtiendo en una especie de interludios totalmente prescindibles, especialmente el segundo de ellos.

De esta parte final rescataría "Of Mice and Men", con un riff bastante inspirado y unos pequeños cambios de ritmo que le dan el toque justo de variedad. Una lástima el pobre sabor de boca que dejan la mencionada "Shadow of Deth" y "My Kingdom". Hubiese sido más positivo para el global del álbum dejarlo en 10 canciones.

Podemos concluir indicando que fue un regreso a las tablas más que decente por parte de Megadeth. No será el álbum favorito de ningún fan, pero sin duda es disfrutable.

La formación que graba el álbum:

Dave Mustaine: Voz, Guitarra
Chris Poland: Guitarra
Jimmie Lee Sloas: Bajo
Vinnie Colaiuta: Batería

Nota Final: 7/10

jueves, 26 de enero de 2017

Ramones - Mondo Bizarro (1992)

Tras la edición del irregular "Brain Drain" que ya comentamos aquí en su momento, y con el anuncio de la salida definitiva de Dee Dee de la banda, no se auguruba un gran futuro para Ramones, máxime cuando había sido el mismo Dee Dee el compositor de gran parte del material de la banda desde mediados de los 80. Lejos de tirar la toalla, Ramones se encarga de buscar nuevo bajista, y lo encuentran en la figura de Christopher Joseph Ward, que pronto pasaría a llamarse C.J. Ramone.

La entrada de C.J. supuso una inyección de juventud para la banda como reconocía Joey en las entrevistas de la época. Tras foguearse durante los conciertos de la gira del "Brain Drain", entre el que destaca el concierto grabado en Barcelona en 1991 y editado en el álbum "Loco Live", llega a su primera grabación en este "Mondo Bizarro".

Como decíamos, Dee Dee había sido el principal compositor de las canciones de Ramones desde el ya lejano "Subterranean Jungle", así que en este "Mondo Bizarro" vuelve a ser Joey Ramone el que, rodeándose de un buen grupo de amigos y colaboradores, vuelve a tomar las riendas en las composiciones, aunque no deja de ser llamativo como Dee Dee sigue aportando algunos temas en el álbum. Posteriormente se haría público que lo hizo en compensación por la ayuda económica que recibió para salir de la cárcel.

"Mondo Bizarro" nos muestra unos Ramones de vuelta a los sonidos más melódicos del Punk Rock, y dejando en un segundo plano los ramalazos más Hardcore de los discos previos, algo que sin duda se puede atribuir al peso de Joey en las composiciones. Dentro de la lista de temas firmados por él, sólo o en compañía, encontramos un poco de todo.

La que abre el fuego, "Censorshit" puede ser junto al "Strength to Endure" la mejor canción del álbum. Un tema puro Ramones en el que podemos apreciar el gran trabajo que hace en la producción Ed Stasium, que ya había trabajado con la banda en varios de sus discos más míticos, destacando a nivel de producción el "Too Tough To Die".

El resto de la aportación de Joey en solitario se completa con "Cabbies on Crack", sorprendentemente uno de los temas más duros del álbum, aunque que no por ello de los mejores, y en el que podemos escuchar un solo de guitarra cortesía de Vernon Reid. Finalizamos este apartado con "Touring" un tema de corte surfero que al escucharlo nos recuerda, quizá demasiado, al "Rock and Roll High School".

"It's Gonna Be Alright" es un tema de aire fresco y optimista firmado junto al gran Andy Shernoff, que también colabora en la típica balada de Joey, "I Won't Let it Happen", un tema que sin desentonar en el nivel medio del álbum, no llega al de otras compuestas por el propio Joey.

Por otro lado y firmadas junto a Daniel Rey, encontramos con resultado algo desigual el "Tomorrow She Goes Away" y el "Heidi is a Headcase". El primero es el último gran temazo del disco, con un riff bastante duro y un estribillo genial, mientras que el segundo pasa sin pena ni gloria, algo que ocurre con el último tercio de este "Mondo Bizarro".

Los temas compuestos por Dee Dee, que también cuentan con la colaboración de Daniel Rey, tienen un resultado bastante bueno, especialmente "Strength To Endure" y "Poison Heart". Ambos temas cuentan con algunos de los mejores estribillos del álbum, y destaca entre ambos el primero de ellos, con C.J a la voz.  El tema restante, "Main Man", también cuenta con C.J. a las voces siguiendo la mejor tradición del propio Dee Dee, aunque el tema se queda lejos de la calidad de los anteriores.

El álbum se completa con las aportaciones de Marky junto a Skinny Bones, obteniendo de nuevo un resultado desigual. Si "The Job That Ate My Brain" es un tema resultón y con un buen groove, "Anxiety" es un tema más Hardcore que no termina de llegarme, aunque he de decir que el rollo de la canción encaja a la perfección con el título.

Como en la mayoría de discos de Ramones se incluye una versión, esta vez el "Take It as It Comes" perteneciente a The Doors, y cuyo resultado no me convence demasiado, ya que pienso que es un tema difícil de llevar al terreno Ramones.

A la postre, "Mondo Bizarro" sería el penúltimo álbum de estudio de la banda, si exceptuamos el de versiones "Acid Eaters", y en su momento dejó una muy buena impresión, máxime cuando la gente ya no daba un duro por Ramones. Sin duda tiene algunos temazos que no han llegado al estátus de clásicos por estar en este tardío lanzamiento, pero que bien lo hubieran merecido.

La formación que graba el álbum:

Joey Ramone: Voces
Johnny Ramone: Guitarra
C.J. Ramone: Bajo
Marky Ramone: Batería

Nota Final: 7,5/10

jueves, 31 de marzo de 2016

Symphony X - Paradise Lost (2007)

Tras la obra maestra que nos regaló Symphony X con "The Odyssey" y una larga gira mundial, hubo que esperar nada menos que cinco años para la salida de este "Paradise Lost". Quizá demasiados años, para una banda que nos tenía acostumbrados a sacar discazos cada dos años. Esta demora en el tiempo, junto al increible nivel del álbum anterior, generó unas expectativas muy altas para este disco.

Lo primero que podemos apreciar en el álbum, es el progresivo endurecimiento de las guitarras, algo con lo que ya habían experimentado en "The Odyssey". El sonido de las guitarras se aproxima en muchos momentos a bandas como Pantera, y las canciones en general suenan realmente cañeras.

Otro cambio apreciable en las primeras escuchas es que las canciones son más accesibles que en álbumes anteriores. En este álbum, la banda se olvida de las grandes composiciones de estructuras innovadoras, y se centra en canciones algo más estándar, más directas y menos progresivas.

Además, en esta ocasión, las melodías y los estribillos son más pegadizos que nunca, algo que a veces se echaba en falta en los discos anteriores, pero ese punto no compensa la falta esas composiciones tan elaboradas y enrevesadas que definieron tan bien el estilo de Symphony X.

Tras la peliculera intro "Oculus Ex Inferni", tenemos el primer cañonazo del álbum, "Set The World On Fire", con un riff potente y cortante, y donde además encontramos el primer gran estribillo del álbum. También podemos escuchar la primera muestra de la habitual batalla de solos entre Michael Romeo y Michael Pinella que se repite varias veces a lo largo del disco.

"Domination" es un tema con una sonoridad más habitual en Symphony X, que comienza con un ritmo de bajo a lo "Sea of Lies", y que empalma con un riff totalmente matador, en el que aprovechan una vez más la complicidad entre teclados y guitarras. En este tema, como en todo el disco, Rusell Allen esta brutal.

La siempre competente sección rítmica de Lepond y Rullo siempre cumple a la perfección, y también tiene hueco para sus pequeños momentos de lucimiento.

"Serpent Kiss" rebaja un tanto la velocidad del álbum, con un riff de aire más progresivo, y unas voces algo diferentes de Russell Allen, no es un mal tema y aporta algo de variedad, aunque se me hace algo repetitivo. Es el single del disco e incluso tiene un vídeo oficial. Personalmente es el tema que menos me convence del álbum.

"Paradise Lost", dando nombre al álbum, es una de esas canciones con tintes épicos y un ritmo más pausado, en el que Russell Allen nos muestra su versatilidad como vocalista. El caso es que no llega al nivel de otros temas similares de Symphony X en otros álbumes. En este punto, se echa en falta también la presencia de uno de esos temas largos tipo "Through The Looking Glass" o "The Odyssey" que la banda sabe hacer tan bien.

"Eve of Seduction" está ubicado de manera inmejorable para "despertar" al oyente tras el hipnótico estribillo anterior, y es sin duda uno de los puntos álgidos del disco. Es un tema accesible, que comienza con un ritmo apoteósico, muy melódico y rápido, que te engancha y ya no te deja escapar. Tiene además el mejor estribillo del disco.

"Walls of Babylon" es un tema más progresivo con aires de banda sonora, y en el que Michael Romeo vuelve hacer las delicias del respetable, tanto a nivel de riffs como de solos. A estas alturas, huelga mencionar que Michael Romeo es un auténtico genio, capaz de sacar de la chistera toneladas de riffs a cual mejor.

"Seven" es otro temazo brutal, con un gran riff y unos ritmos imposibles que se adorna con un gran estribillo, y que casi forma un todo con "The Sacrifice" de aire mucho más épico.

El álbum termina con el tema más largo del disco, "Revelation (Divus Pennae Ex Tragoedia)", y que siendo un gran tema, de nuevo creo que adolece de algo que le eleve a la categoría de imprescindible de la discografía de la banda.

Leo todo ésto, y me sorprendo de poder poner algún pero a este álbum comparándolo con otras críticas que escribo, pero creo que la culpa la tiene el inmenso nivel al que nos tenía acostumbrado Symphony X, y que con el cambio de orientación hacia un mayor público, perdieron algo de la magia anterior. Esta trayectoria se ha ido manteniendo en los siguientes discos, y buena muestra de ello es que los temas antiguos prácticamente han desparecido de los repertorios en directo.

La formación que graba el álbum:

Russell Allen: Voces
Michael Romeo: Guitarra
Mike LePond: Bajo
Michael Pinnella: Teclados
Jason Rullo: Batería

Nota Final: 8,5/10

lunes, 21 de marzo de 2016

Ramones - Ramones (1976)

Hoy quiero comentar el debut discográfico de Ramones. Con ésta, ya son unas cuantas reseñas que hago de los discos de la banda de New York, y aunque a priori nada tienen que ver con la etiqueta "Metal" que completa el nombre de este espacio, no escondo que es una banda a la que le tengo un cariño especial, y durante mi adolescencia fue mi banda favorita.

Ramones se forma como banda en 1974, pero hasta 1976 no haría su debut discográfico con este álbum, que en toda su sencillez, no podía llevar otro nombre que el de la banda, "Ramones". Lo que ha hecho famoso a la banda con el paso de los años, no ha sido nunca ni la calidad de sus músicos ni la complejidad de las composiciones, sino todo lo contrario. La sencillez de una fórmula de "cuatro acordes" por canción, a veces incluso tres, pero con unas melodías frescas y arrebatadoras. Sin duda, el contexto temporal que vivió Ramones, sirvió para el triunfo de esta fórmula que a día de hoy está más que explotada.

El álbum se compone de 14 canciones, aunque la duración del mismo no llega a la media hora. Ninguna canción llega a los tres minutos de duración, y de hecho, sólo una supera los 2:30. Dentro de los temas de este álbum, vamos a poder encontrar algunos de los más famosos y clásicos del grupo. Entre ellos, "Blitzkrieg Bop", con su archiconocida entrada de "Hey Ho, Let's Go" que se convertiría en el lema de la banda.

Según cuenta la historia, este álbum se grabó en tan solo una semana, y costó poco más de 6.000$. Ramones grabaron las canciones tocando todos a la vez, y con unos amplificadores cortesía de Sire Records para la ocasión. La producción es bastante simple, por decírlo de alguna manera. El sonido del bajo destaca por encima del resto de los instrumentos, especialmente en las canciones más cañeras. En las canciones más blanditas, son los arreglos extra los que se llevan el protagonismo. Otro dato es que escuchando el álbum, parece que el sonido del bajo está casi totalmente "paneado" (perdón por el palabro, pero no sé cómo se dice en castellano) al lado izquierdo y el de la guitarra al lado derecho. El sonido de las guitarras es totalmente herrumbroso y tiene un volumen excesivamente bajo.

En este álbum, los Ramones nos dejarían varios de los temas que perdurarían a lo largo de la historia, como la terna de canciones que abren el álbum. El mencionado "Blitzkrieg Bop", el mítico "Beat of the Brat", cuyo edificante mensaje consiste en golpear a un mocoso con un bate de béisbol, y la algo más surfera "Judy Is A Punk", en la que podemos escuchar los primeros arreglos en forma de palmas y coros.

Las voces se encuentran dobladas a lo largo de prácticamente todo el álbum, y también hay alguna incursión de Dee Dee, tanto en los coros, como liderando con su voz de yonki, alguna parte como en "53rd & 3rd", uno de los temas más pesados y de mis favoritos del álbum. Aprovecho para seguir con mi lista de canciones favoritas del disco, con "Today Your Love, Tomorrow The World", con una letra también algo loca, o "I Don't Wanna Go Down To The Basement", que además tiene el privilegio de ser el tema más largo del disco con sus 2:35.

La fórmula "I wanna - I don't wanna" se hace patente en las letras a lo largo del álbum, y está especialmente bien utilizada por ejemplo en "Now I Wanna Sniff Some Glue", o en "I Don't Wanna Walk Around With You", ambas con unas letras de lo más curiosas, y desde luego tan simples como las canciones.

En la parte más melosa del álbum, tenemos el "I Wanna Be Your Boyfriend", típico tema Ramoniano de aire más popero, y como versión el "Let's Dance" de Jim Lee. El resto de temas van todos en la misma onda de los mencionados, pero tampoco creo que venga al caso hacer un repaso canción a canción.

La formación que graba el álbum:

Joey Ramone: Voces
Johnny Ramone: Guitarra
Dee Dee Ramones: Bajo
Tommy Ramone: Batería

Nota Final: 8/10

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Crotchduster - Big Fat Box of Shit (2004)

Crotchduster es un proyecto Death Avantgarde de Jason Suecof, líder de los norteamericanos Capharnaum. Quizá en su faceta de músico no es tan conocido como en su faceta de productor y propietario de los estudios Audio Hammer de Florida. Suecof ha sido productor de multitud de bandas muy conocidas, entre las que podriamos destacar algunas como Trivium, The Black Dahlia Murder, Job for a Cowboy, Death Angel, y un largo etcétera que podéis revisar por ejemplo, en su perfil de Metal Archives.

Hacer una crítica de un álbum de Avantgarde, siempre es algo peliagudo, ya que es un estilo que está muy sujeto a la apertura de mente del oyente. Además, siendo un estilo en el que a priori todo está permitido, hay veces que el nivel de experimentación es tan alto, que salen álbumes realmente incomprensibles. Este "Big Fat Box of Shit" de los Crotchduster, está en el límite de la razón, aunque desde mi punto de vista les salió un álbum bastante redondo.

La banda está compuesta por el mencionado Suecof, que firma como Fornicus "Fuckmouth" McFlappy, un tal Slippery Jim que mete algunas voces, y tras las baquetas, supuestamente hay un perro llamado Caín. Esto puede dar un poco una idea del nivel de coña que lleva la banda. El concepto lírico del álbum gira alrededor del sexo y la locura sin sentido, con un protagonista principal de nombre Williams. Desde luego las letras no tienen desperdicio, y recomiendo echarles un ojo. Si no eres muy escrupuloso, te podrás echar unas buenas risas.

Lo cierto es que en la música vamos a encontrar pasajes bastante inclasificables de Brutal Death, alternados con música Disco, ritmos Funky, algo de Grindcore, pasajes Heavy, ambientes tenebrososos, Hip Hop, Punk... Sí, y muchos de estos elementos en la misma canción. Valga como ejemplo "Let Me Into Starfish Land", que tiene una digna continuación en "Mr. Indignant Erection".

Aunque todo esto puede sonar muy caótico, y realmente lo es, creo que los cambios en los temas están muy bien llevados y metidos con bastante sentido, si es que se puede decir algo así de un álbum como éste. Los temas se hacen muy amenos de escuchar y tienen partes realmente pegadizas, alternadas riffs de Death Técnico marca de la casa, y con cualquier locura que se te pueda ocurrir a continuación.

La producción del álbum está a un gran nivel, como por otra parte no podía ser de otra manera, y podría destacar el tratamiento de las voces, con la variedad de registros involucrados, desde voces Death, a Hip Hop, incluso a bonitos coros como en el final de "Mammal Sauce". En este apartado encontramos bastantes colaboraciones de gente en las secciones habladas, y mencionar que en el último tema, "Crotchopus", la batería está grabada nada menos que por tres baterías diferentes, en vez de estar programada.

Y la verdad que no me quiero enrollar mucho más. Sólo animaros a escuchar algo diferente. Desde luego, no creo que este álbum se convierta en disco cabecera para nadie, pero de verdad que que no os aburriréis. Vale la pena sorprenderse aunque sea una vez.

La formación que graba el álbum:

Fornicus "Fuckmouth" McFlappy: Voces, Guitarra
Slippery Jim: Voces

Nota Final: 8/10

miércoles, 5 de agosto de 2015

Dream Theater - Octavarium (2005)

El nombre "Octavarium" viene, como no puede ser de otra manera, por ser el octavo disco de estudio de Dream Theater, la banda de metal progresivo por excelencia. Siendo una de mis bandas favoritas de todos los tiempos, he de reconocer que este "Octavarium" no es su mejor disco. De hecho, las primeras escuchas me dejaron bastante frío, aunque con el paso del tiempo fue ganando puntos poco a poco.

Lo primero que se aprecia al escuchar el álbum, es que una vez más el grupo no quiere estancarse, y de alguna manera explora nuevos elementos, y moderniza un poco su sonido. Esto es notorio sobre todo en la producción de las voces en las que utilizan más samplers. Esta técnica la han seguido aplicando en los sucesivos álbumes, con un resultado bastante bueno.

Por otro lado, especialmente el sonido de las guitarras, es menos limpio de lo habitual, algo que considero que no beneficia para nada a una banda como Dream Theater. El otro aliciente en cuanto a las novedades, consiste en la utilización de una orquesta real por primera vez en su historia.

El disco comienza con "The Root of All Evil", un tema pegadizo y a la vez bastante diferente a lo hecho hasta la fecha por el grupo. Obviamente, se nota que es Dream Theater, pero el tema queda algo soso para mi gusto.

Continúa el álbum con la balada "Answer Lies Within", típica del estilo de Dream Theater. De nuevo el tema se queda en un "no está mal", aunque desde mi punto de vista, está colocada demasiado pronto en el álbum. En este tipo de canciones es donde más brilla a día de hoy la voz del James LaBrie. Cuando canta con la voz suave y acariciadora, la cosa va bien, pero cuando empieza a forzar la máquina, la cosa va a peor.

"These Walls", acelera un poco el ritmo, aunque no lo suficiente. De nuevo es una canción a medio gas, entretenida aunque discreta. A estas alturas del disco, te das cuenta de que apenas has escuchado algún solo de John Petrucci, y algunos de ellos están doblados con el teclado, como en el primer tema.

Una de las grandes sorpresas, y en principio decepción, viene con "I Walk Beside You". Es un tema que más que de Dream Theater, parece una versión de U2. Incluso, James LaBrie, intenta imitar los dejes de Bono cuando canta el estribillo. El caso es que el tema mola, es sencillo y pegadizo, pero tiene un gustillo comercial que da que pensar. Estamos en el cuarto tema, y vemos que el álbum va pasando con más pena que gloria.

Afortunadamente en la segunda mitad, el álbum mejora ostensiblemente y mis canciones favoritas aparecen aquí. "Panick Attack" es uno de los temas más rápidos del disco, y con un estribillo bastante potente. Las guitarras de Petrucci suenan muy graves en este tema, aunque imagino que esta bajada ayuda al bueno de LaBrie, que prueba algunos experimentos con su voz, haciendo una especie de "gallos" que quedan bastante bien. La canción en general mola bastante, pero se echa en falta algo de sorpresa en las estructuras de las canciones que son en exceso previsibles para lo que suelen ser en otros álbumes de Dream Theater.

Uno de mis temas favoritos es "Never Enough". De nuevo un tema movidito y bien compuesto, con partes que realmente nos hacen revivir los mejores tiempos de la banda. La sección instrumental de la canción está a un buen nivel, y el final es de lo mejor del álbum.

"Sacrificed Sons" es la canción que más se mueve en la onda de los anteriores discos. Es un emotivo tema que trata sobre las víctimas del 11-S, Comienza con una sección suave y misteriosa que va aumentando su ritmo poco a poco hacia territorios propios de la banda, y que se ve redondeada por un gran estribillo, y una estructura más enrevesada.

"Sacrificed Sons" y "Octavarium", son las dos canciones en las que podemos escuchar la orquesta, y lo bien que engarza con la música de estos genios.

Finaliza el álbum con la canción que da nombre al disco. Todo un temazo de 24 minutos, que no está nada mal, aunque en su conjunto a lo mejor queda algo lento. Especialmente debido a la larga intro y la sección acústica que se alarga hasta el minuto 8 más o menos. La caña y las mejores partes llegan pasado el minuto 12. Aun siendo una buena canción, las comparaciones con "A Change of Seasons" son inevitables, y ahí, "Octavarium" pierde claramente la batalla.

Este puede ser el disco de Dream Theater más fácil de escuchar para alguien ajeno a la banda. Desde luego, esto no es un mérito tratándose de Dream Theater, ya que lo que parece es que en este disco, el nivel de inspiración es menor que en otras ocasiones.

Un álbum así, escrito por otro grupo, seguro sería un gran álbum, pero tratándose de ellos, este disco se queda junto a "Falling into Infinity" en la parte trasera de su discografía.

La formación que graba el álbum:

James LaBrie: Voz
John Petrucci: Guitarras
John Myung: Bajo
Jordan Rudess: Teclados
Mike Portnoy: Batería

Nota Final: 6,5/10

miércoles, 10 de junio de 2015

Kamelot - Siége Perilous (1998)

"Siége Perilous" es el tercer álbum de los norteamericanos Kamelot, y en él se van acercando cada vez más al Power Metal de corte europeo que les hizo famosos. Respecto al anterior disco, la banda sufre dos cambios importantes en la formación. El más notorio, es sin duda el de la entrada de Roy Khan como vocalista de la banda, cuya característica voz se convirtió rápidamente en uno de los sellos de la banda. El segundo, y no por ello menos importante, es el de la incorporación de Casey Grillo a la batería, ya que a la postre se ha convertido en el miembro más longevo junto a Thomas Youngblood.

Lo primero que llama la atención al pinchar este álbum, sobre todo si ya has escuchado alguno de los discos posteriores, es una producción que dista mucho de estar a la altura de los siguientes lanzamientos. Ésta corre a cargo de del propio Youngblood con la asistencia de Jim Morris, pero no es desde luego la producción deseada para un álbum de estas características. Es demasiado sucia, y creo que le falta algo de definición a los instrumentos.

Otro punto que juega en contra de este álbum, es la canción escogida para abrir la escucha. "Providence" es un tema algo indefinido, a medio tiempo y bastante repetitivo, y que tiene pocos momentos disfrutables a lo largo de su minutaje. Sin duda una elección mucho más acertada, hubiese sido abrir con el segundo corte, "Millennium". Un tema 100% power, con un riff potente y muy pegadizo, con el clásico contraste de Kamelot, de guitarras rápidas y voces lentas y envolventes. El tema mola, aunque creo que no tiene un gran recorrido.

Seguimos avanzando por el álbum, y llegamos a uno de los mejores temas, y que dejan una muestra de lo que sería Kamelot en el futuro. "King's Eyes" es un tema muy completo, con buenos riffs, bonitas melodías, y un nivel técnico destacable. "Expedition" es otra de las canciones que más me gustan del álbum. Es un tema con un aire bastante progresivo, y una estructura dinámica en la que prima el medio tiempo, y que va transportando al oyente entre diferentes ambientes y velocidades.

En "Where I Reign", volvemos a encontrar un medio tiempo, aunque mucho menos inspirado que el anterior. De nuevo, la colocación de las canciones en el álbum no ayuda, y provoca que los seis minutos del tema se hagan un poco largo. A partir de aquí, el álbum entra en una zona algo gris, con temas que dicen poca cosa, como "Parting Visions", la semi-balada "Rhydin", o "Irea".

De esta segunda parte del álbum, se puede salvar "Once a Dream", que siendo un tema sencillote, al menos es pegadizo y cañero, y que intenta para reactivar levemente el álbum. Finalmente, "Siege", es la canción instrumental que cierra brillantemente el álbum. Es un tema que me gusta mucho, con unas orquestaciones potentes, y al que por ponerle un pero, creo que se le podía haber sacado más jugo.

En resumen, es un álbum que sin ser de los mejores de su discografía, nos deja algunos temas para el recuerdo, y además puede servir a los fans más recientes de la banda, para descubrir los orígenes de Kamelot.

La formación que graba el álbum:

Roy S. Khan: Voces
Thomas Youngblood: Guitarra
Glenn Barry: Bajo
David Pavlicko: Teclados
Casey Grillo: Batería

Nota Final: 6,5/10

miércoles, 1 de abril de 2015

Megadeth - Rust in Peace (1990)

Creo poder decir sin equivocarme, que estamos ante el disco por antonomasia de los míticos Megadeth y mi favorito de su extensa discografía. Desde luego, habrá fans que se decanten por algún otro lanzamiento, pero estoy convencido que para todos los fans de la banda, este será uno de sus discos favoritos.

"Rust in Peace" cuenta con la mejor y más carismática formación que ha tenido nunca Megadeth, gracias a la entrada del genial Marty Friedman en el puesto de guitarrista, y de Nick Menza a las baquetas. El primero de ellos, ya había dejado muestras de su gran calidad en los dos discos que grabó junto a Jason Becker en Cacophony, y el segundo, tiene como anécdota,  que era el pipa que se encargaba de afinar la batería de Chuck Behler, su antecesor en el puesto.

En el álbum, encontramos la mezcla perfecta entre la inspiración de Dave Mustaine en la composición de los riffs del álbum, y la maestría y buen hacer de Marty Friedman para adornarlos convenientemente, y para tocar unos solos absolutamente matadores. La sección rítmica está también a la altura del álbum, con el gran trabajo del mencionado Nick Menza, y el siempre solvente Dave Ellefson en el bajo.

El disco abre con "Holy Wars... The Punishment Due", que es el tema más largo del álbum. Algo poco habitual encontrarlo en esta posición. Es una canción puro Megadeth, y que sienta las bases de lo que va a ser el álbum. Un tema muy variado, con multitud de partes y con unas líneas de voz muy bien trabajadas.

"Hangar 18" fue uno de los singles del álbum, y posiblemente el tema que les abrió un poco las puertas al gran público. Y es que, por ejemplo Metallica, siempre ha tenido más enganche con la gran masa, gracias quizá a unas melodías más sencillas de asimilar, y eso es lo que tiene también este álbum. "Hangar 18" se basa en un pegadizo riff de entrada y el apasionante duelo permanente entre las guitarras de Mustaine y Friedman.

"Take No Prisioners" es un furioso tema, mucho más thrasher, y en el que me gusta especialmente el trabajo de Nick Menza.

"Five Magics" es un tema algo más atípico y original, con una estructura más compleja y varias partes diferenciadas. Comienza con una sugerente intro que desemboca en un riff cojonudo y muy melódico, que contrasta a la perfección con un puente progresivo y un estribillo machacón. Sin duda un temazo.

"Poison Was Cure" es un tema que no llega a tres minutos, y que posee una entrada de casi un minuto que enlaza con el riff principal del tema, que es brutal y posee un aire sureño que te mete el buen rollo en el cuerpo.

"Lucretia" relaja un poco el tiempo del anterior, y es un tema con un riff de rollo algo progresivo, pero que entra con mucha facilidad, y que tiene un gran trabajo en las guitarras. 

"Tornado of Souls" es otro de los mejores momentos del álbum. Un tema muy inspirado, que se desarrolla con una dinámica brillante, y que tiene un solo absolutamente increíble del señor Friedman.

"Dawn Patrol" es un extraño tema de menos de dos minutos, en los que los únicos instrumentos que aparecen son el bajo y la batería, además de unas peculiares voces.

"Rust in Peace... Polaris" es el tema que cierra brillantemente el álbum, y posee todos los ingredientes anteriormente mencionados. Con un riff muy dinámico y variado, buen estribillo y un final totalmente diferente al resto del tema.

Entiendo que todo aquel que caiga por este blog habrá escuchado este álbum, pero si por algún casual se te ha despistado o simplemente no te mola Megadeth, te animo a que le des una oportunidad.

La formación que graba el álbum:

Dave Mustaine: Voz, Guitarra
Marty Friedman: Guitarra
David Ellefson: Bajo
Nick Menza: Batería


Nota Final: 9/10

lunes, 30 de marzo de 2015

Demons & Wizards - Demons & Wizards (2000)

Hoy vamos a hablar de otro proyecto que nace de la unión de fuerzas entre dos músicos, aunque esta vez mucho más conocidos. Demons & Wizards lo componen Jon Schaffer, guitarrista y líder de los estadounidenses Iced Earth, junto a Hansi Kürsch, vocalista de los teutones Blind Guardian. Un Tour conjunto de las dos bandas durante los años 90, provocó que surgiese la química entre ellos, y la idea de hacer algo juntos.

El sonido en general es muy Iced Earth, especialmente por el rollo de los riffs y el sonido de las guitarras, algo lógico si pensamos que Jon Schaffer se encarga de la composición de los temas, a excepción de las líneas vocales, que a su vez llevan el rollo Blind Guardian. Para las baterías, cuentan con Mark Prator, que había grabado en su momento el afamado "The Dark Saga" de Iced Earth. Para la guitarra solista y como productor, cuentan con el mítico Jim Morris, archiconocido propietario de los estudios Morrisound.

A nivel compositivo, no encontramos demasiadas sorpresas en cuanto a estructuras se refiere, aunque hay unas cuantas canciones con muy buenas melodías. Eso sí, tengo un pequeño problema con la disposición de los temas, y es que en este "Demons & Wizards" parece que se queman todas las naves durante la primera mitad del álbum, y para la segunda mitad dejan los temas más ramplones, de manera que en el total de la escucha del álbum, queda una sensación algo pobre.

Los mejores momentos del álbum son estos:

  • "Heaven Denies". Estamos ante el típico cañonazo Power Metal para abrir boca tras la intro. Con un ritmo ultra rápido y muy pegadizo, sería el tema ideal para abrir, si no fuese porque incomprensiblemente, desde el minuto 3:00 hasta el final, tiene una parte acústica, que no está mal, pero que dura más de dos minutos y que literalmente se carga el ritmo conseguido con la primera mitad del tema.
  • "Poor Mans' Crusade", está ubicada a continuación, y con su buen hacer en el riff, consigue levantar el vuelo del álbum, aunque su pobre estribillo, no le permite brillar como debiera.
  • "Fiddler on the Green" es la una canción acústica que recuerda al rollo "Lord of the Rings" de Blind Guardian y que parece compuesta a la medida de Hansi Kürsch. Este hace lucir el tema con una bonita interpretación, y consigue que este tema sea uno de los que más molan del álbum. El final de la canción se endurece con una sección con guitarras adornadas por un par de solos.
  • "Blood on my Hands" recupera el espíritu del tema de apertura, y es otro de los momentos álgidos del álbum, por no decir que es el mejor tema del álbum, y en el que destacan tanto el riff, como el puente y el estribillo.

De aquí al final, creo que únicamente destacaría "Winter of Souls" también nos deja algunos buenos momentos, y "Tear Down the Wall", un tema con cierto aire progresivo que gana puntos con las sucesivas escuchas.

El caso es que el álbum se me hace un poco largo, y un pelín pesado, especialmente por el abuso de las partes lentas, que además abundan en la segunda mitad del álbum. Lo cierto es que este proyecto tuvo bastante repercusión en su momento, llegando incluso a organizar una gira para presentar el álbum. En esta época se podría decir que sobre todo Blind Guardian estaba en la cima de su popularidad, y eso sin duda ayudó a la promoción del álbum. La historia tuvo su continuación con otro álbum cinco años más tarde, aunque no llegó al nivel de éste.

La formación que graba el álbum:

Hansi Kürsch: Voz
Jon Schaffer: Guitarra, Bajo

Nota Final: 6,5/10

martes, 13 de enero de 2015

Ramones - Too Tough To Die (1984)

"Too Tough To Die" es el octavo álbum de los míticos Ramones, y uno de sus álbumes más Subterranean Jungle" que ya comentamos aquí en su día, Ramones estaban en sus horas más bajas. Con Marky fuera de la banda, y Johnny ingresado en un hospital tras una brutal pelea, el futuro de Ramones se tambaleaba.
consistentes. Tras la edición de "

Pero lejos de rendirse, tras salir Johnny del hospital, la banda volvió a contactar con los productores que mejor les conocían, la pareja Tommy Ramone y Ed Stasium, para firmar uno de los mejores discos de su carrera. Para completar la formación, entra en la banda Richie Ramone a la batería.

"Too Tough To Die", demasiado duro para morir, es un título dedicado a Johnny. Incluso la portada, una de las mejores de su carrera, parece mostrarnos a la banda saliendo de un largo túnel.

A estas alturas de la película, los afanes de la banda por convertise en estrellas del Rock habían quedado atrás, terminando de esta manera los escarceos con el Pop que habían comenzado en "End of the Century".

Este álbum es el inicio de un giro lógico hacia sonidos más Hardcore, dando un soplo de aire fresco a las composiciones. El estilo de Ramones sigue siendo plenamente reconocible, pero las canciones ahora son más variadas. En esta ocasión, los créditos compositivos son en su mayoría para Dee Dee, y sorprendentemente para Johnny, que hasta este álbum se había prodigado poco en esta faceta. Incluso aparece por primera vez como único compositor en la instrumental "Durango 95".

"Too Tough To Die" está plagado de buenos temas. Entre los temas, digamos más Hardcore, encontramos "Mama's Boy", la homónima "Too Tough To Die", y las furiosas "Wart Hog" y "Endless Vacation", ambas con Dee Dee a la voz.

Dos de los temas más novedosos son "I'm Not Afraid of Life" y "Planet Earth 1988", ambos firmados por Dee Dee, que nos ofrecen elementos nunca antes escuchados en sus álbumes.

El apartado más clásico de la banda, también sale muy bien parado en este álbum. "Chasing the Night", "Howling at the Moon" y "Daytime Dilemma" son tres auténticos temazos. Sorprende el buen uso de los teclados y sintetizadores, aunque éstos son aportados por músicos invitados.

"Daytime Dilemma" es una de las pocas contribuciones de Joey en la composición. La canción está coescrita por Daniel Rey, en la primera de sus múltiples apariciones en los créditos de Ramones.

Del resto de temas, me gustaría destacar "Danger Zone" y "Humankind", esta última de Richie. En ambas encontramos unos grandes riffs, con muy buenas melodías de voz, pero con un estribillo algo regular.

La verdad es que tengo un cariño especial por "Too Tough To Die", ya que fue el primer álbum que escuché de Ramones, y uno de los primeros discos de Rock que cayó en mis manos.

A nivel comercial, el álbum pasó sin pena ni gloria por las listas de éxitos de la época, pero ya daba igual. Ramones había comenzado una gran época que abarcaría tres álbumes, y que ya iremos comentando más adelante.

La formación que graba el álbum:

Joey: Voces
Johnny: Guitarra
Dee Dee: Bajo, Voces
Richie: Batería

Nota Final: 8,5/10

miércoles, 1 de octubre de 2014

Kamelot - The Fourth Legacy (1999)

"The Fourth Legacy" es el nombre bajo el que los norteamericanos Kamelot lanzaron al mercado, cómo no, su cuarto disco. Este álbum sirvió entre otras cosas para lanzar a la banda a la fama internacional, especialmente en Europa.

Si escuchamos el álbum repararemos que el estilo de Power practicado por Kamelot, tiene un sonido 100% europeo, y nuestro continente es y ha sido el principal consumidor de esta vertiente del Metal. Dudo mucho que ningún oyente pudiese imaginar su origen estadounidense, si únicamente escuchase el álbum sin saber la procedencia de la banda.

Lo primero que destaca al escuchar "The Fourth Legacy", es el gran paso adelante dado por Kamelot en muchos apartados. El más evidente al comenzar la escucha del álbum, es la mejora en la producción de este lanzamiento respecto a los anteriores. Los primeros álbumes de Kamelot están producidos por el omnipresente en la escena estadounidense, Jim Morris, mientras que en éste, corre a cargo del auténtico dúo dinámico de la producción del Power en Europa.

Sascha Paeth y Miro, hacen una gran labor en este disco, y como decía, hacen que suene 100% europeo. Además, uno de los puntos fuertes en los que destaca esta pareja, es el buen trato que hacen de las orquestaciones.

Otra de las cosas en las que se nota una clara evolución a mejor, es en la voz de Roy Khan. El vocalista noruego ya había sido reclutado para el "Siege Perilous", su anterior lanzamiento. En él, la voz de Roy Khan suena algo insegura, aunque la producción tampoco es que ayude mucho. En cambio en esta ocasión, la voz suena muy bien y muy potente, y se convierte en uno de los símbolos identificativos de Kamelot. Mención a parte comentar que, al menos el público femenino con el que he hablado de ello, encuentran la voz del señor Khan muy sexy... jejeje.

Dejando de lado este tipo de apreciaciones subjetivas, lo cierto es que la voz de Roy Khan tiene personalidad, y aunque en los agudos más altos me da la sensación que llega algo justito, son realzados siempre con coros y arreglos, de manera que quedan muy logrados.

En el aspecto compositivo, el álbum va al grano, y la mayoría de las canciones duran entorno a 4 minutos, haciendo su escucha muy dinámica. Pese a que está muy centrado en el Power Metal, Kamelot siempre tiene un espacio para los pasajes progresivos en sus álbumes. En este disco se hacen muy patentes por ejemplo en "Alexandria", o la que cierra el álbum "Lunar Sanctum". También hay otros pequeños toques a lo largo del álbum que enriquecen las composiciones, como ese aire "moruno" que meten en algunos cortes.

El apartado de las mejores canciones lo tengo claro. Las más cañeras y más power son las mejores de éste álbum. Empezando por el principio, "The Fourth Legacy", "Nights of Arabia", "Until Kingdom Come", y un pelín por debajo "The Shadow of Uther". Cada una de ellas son auténticos cañonazos y que funcionan a la perfección también en el directo. Mención especial para la intro que abre el álbum, que me parece muy lograda y que consigue a la perfección preparar el camino para lo que viene a continuación.

En un segundo nivel pondría los cortes algo más relajados, como "Silent Goddess", "Alexandria", "The Inquisitor" o "Lunar Sanctum". En último lugar dejo las baladitas del álbum. Cierto es que no me suelen tirar mucho las baladas, y en esta ocasión no es diferente. Aunque si me tengo que quedar con alguna de las dos, me quedo con "A Sailorman's Hymn".

Sin duda un buen álbum, bastante equilibrado, con una ejecución más que notable por parte de los músicos, y que daría comienzo a la mejor época de Kamelot como banda.

La formación que graba el álbum:

Roy Khan: Voces
Thomas Youngblood: Guitarra
Glenn Barry: Bajo
Casey Grillo: Batería

Nota Final: 8/10

jueves, 8 de mayo de 2014

Death - Human (1991)

"Human" es el cuarto álbum en la carrera de Death, y con este mítico lanzamiento, Chuck Schuldiner comenzaba a forjar la leyenda de esta banda, que ha sido influencia e inspiración para multitud de músicos. Como en cada lanzamiento de la banda la evolución se hace patente en "Human". Las composiciones son muy equilibradas, y aunque predominan los ritmos cañeros de Death Thrash, con baterías muy rápidas, vamos a poder escuchar partes algo progresivas, y en la que los músicos hacen las delicias del respetable.

Para esta ocasión, Chuck Schuldiner se rodea de la que ha sido una de las mejores, si no la mejor formación que ha tenido Death en todos los tiempos. Al bajo, y siendo la primera de muchas colaboraciones juntos, tenemos al siempre genial Steve DiGiorgio, por aquella época conocido por formar parte de Sadus. A la segunda guitarra y a la batería están Paul Masvidal y Sean Reinert, ambos miembros de Cynic. Una formación de lujo para un álbum de lujo, que es el favorito para muchos de los fans de Death.

Una vez más, Chuck Schuldiner demuestra su avance como compositor y como guitarrista, con unos riffs cada vez más complejos y con la introducción de partes más progresivas, llevando el estilo hacia nuevos horizontes, y abriendo camino para el montón de bandas que venían siguiendo su estela. Una de las cosas que más me gustan de Death, son los brutales cambios de ritmo que meten en las canciones, y como los aprovechan para dinamizar al máximo las composiciones.

La producción del álbum es más que decente para el estilo y el año, y corre a cargo del propio Chuck, junto al mítico Scott Burns, que ha sido productor o ingeniero de prácticamente todas las bandas de Death y Thrash Norteamericanas, Atheist, Cannibal Corpse, Deicide, Obituary, por citar sólo algunas. Aunque las guitarras son predominantes en la producción, es posible distinguir todos los instrumentos a la perfección, y los músicos tienen su hueco para mostrar sus habilidades.

Una de las cosas que más me gustan del álbum, como en casi todos los discos de Death, es el trabajo de la batería. Sean Reinert demuestra una gran maestría en los ritmos y en sacar partido a los platos. Destacar también los dos estilos complementarios de las guitarras, y cómo van alternando los solos durante los temas.

El apartado lírico, lejos de quedar en segundo plano, es de nuevo impresionante. Personalmente me gustan mucho las letras de la segunda etapa de Death, alejadas de la temática Gore de los comienzos. Hablan de temas muy presentes en la sociedad, pero siempre a través de las personas, desde un punto humanista y con un cierto toque filosófico. Quizá esto sea un resumen algo pobre para explicarlo, pero sólo puedo animaros a echarlas una ojeada y juzgar por vosotros mismos. Me sorprende que soy capaz de entender parcialmente las letras del álbum al escucharlo, dejando la capacidad de vocalizar de Chuck Schuldiner en muy buen lugar. :)

Es muy complicado destacar unos temas sobre otros, porque el nivel de todos las canciones es absolutamente genial, pero le tengo especial cariño a "Lack of Comprehension", que fue el primer tema de Death que escuché en mi vida, y del que existe un videoclip que pongo como vídeo para que podáis escucharla.

Otra de las novedades del álbum es "Cosmic Sea", una de las dos únicas canciones instrumentales en toda la historia de la banda junto a "Voice of the Soul" del "The Sound of Perseverance". Además, creo que es de las poquísimas ocasiones que podemos escuchar unos teclados de fondo, y como anécdota adicional, comentar que en este tema, el bajo está grabado por Scott Carino.

El único pero que se le puede poner a "Human", es que sólo tiene ocho canciones para una duración total de 34 minutos, los cuales se pasan volando. Aunque a día de hoy resulta corto, en la época era bastante más habitual encontrar discos con esa duración. Existe una edición japonesa que viene con el "God of Thunder" de Kiss como bonus track.

Sin ninguna duda, este álbum es pieza clave en la historia del Death Técnico, y de la música extrema en general.

La formación que graba el álbum:

Chuck Schuldiner: Voces, Guitarra
Paul Masvidal: Guitarra
Steve DiGiorgio: Bajo
Sean Reinert: Batería

Nota Final: 9,5/10

miércoles, 16 de abril de 2014

Symphony X - The Damnation Game (1995)

"The Damnation Game" es el segundo álbum de los norteamericanos Symphony X, una de las bandas que mejor han sabido conjugar su exquisita técnica, con una composiciones de una altísima calidad a la vez que realmente Heavies. Tras un primer álbum un tanto desigual, Symphony X encuentra el camino que seguirían en los siguientes años, y que culminaría en "The Odyssey", un álbum que ya comentaremos.

Los comienzos de los 90, en plena vorágine Grunge, no parecía el mejor momento para montar una banda de Power Metal progresivo, pero esto no importó demasiado a Michael Romeo, el principal cerebro impulsor de Symphony X. Con todo el material de "The Damnation Game" compuesto, la banda contrata a Russell Allen para grabar las voces del álbum, siendo el resultado inmejorable. Desde ese momento, se convertiría en miembro permanente de Symphony X, y una de las señas de identidad de la banda, tanto por su prodigiosa voz, como por su enorme presencia como frontman en los directos.

En esta época, se puede decir que Symphony X no eran apenas conocidos más que en Japón, y como tantas otras bandas, fue gracias a los fans de este país, que la banda consiguió salir adelante sacando álbumes sin hacer ninguna gira, algo que sin duda mina la moral de cualquier banda. El caso es que "The Damnation Game" es un auténtico discazo, y se sitúa entre los mejores de la banda,

Symphony X ofrece una enorme variedad de elementos en sus composiciones, entre los que podríamos destacar unos cambios de ritmo brutales, unas atmósferas realmente épicas, unas composiciones muy elaboradas con diferentes estructuras, unas líneas vocales muy imaginativas y unos solos brutales. Y es que Michael Romeo es un guitarrista con unas habilidades fuera de lo común. Es un placer ver cómo sus dedos vuelan por el mástil, aparentemente sin ningún esfuerzo por su parte.

Pese a lo intricado de las composiciones, el álbum no se hace en ningún momento complicado de seguir, ya que mezclan a partes iguales las secciones más progresivas con otras realmente pegadizas.

Todos los temas del álbum brillan con luz propia, aunque hay algunos momentos que son realmente increíbles. El tema homónimo que abre el álbum, un tema realmente cañero que abre con unas melodías neoclásicas que Michael Romeo borda con maestría. El temazo del álbum es "The Edge of Forever", que con nueve minutos de duración, podríamos catalogar como el primer gran tema largo de Symphony X.

"Dressed to Kill" es un tema realmente pegadizo y sencillo de escuchar. "The Haunting", "Savage Curtains" y "Whispers" también tienen sus momentos de gloria. Concretamente del último me quedo con su parte central, con un tramo épico con unas guitarras que fusionan escalas con un toque más jazzero, mostrándonos Michael Romeo una gran versatilidad.

El álbum se redondea con un tema separado en dos partes, llamado "A Winter's Dream". La primera parte es 100% acústica, mientras que la segunda es muy guitarrera y progresiva, con un estribillo increíble, que nos deja con muchas ganas de volver a darle al play desde el inicio.

Por la trayectoria más reciente de la banda, parece que Symphony X ha dado carpetazo a los discos previos al "Paradise Lost", algo realmente lamentable. Pero es que, este "The Damnation Game" siempre ha sido un lanzamiento muy infravalorado, en parte por culpa de la propia banda, ya que lo ha ignorado sistemáticamente en los repertorios de sus directos.

La formación que graba el álbum:

Russell Allen: Voces
Michael Romeo: Guitarra
Michael Pinnella: Teclados
Thomas Miller: Bajo
Jason Rullo: Batería

Nota Final: 9/10

martes, 14 de enero de 2014

Manowar - Louder Than Hell (1996)

"Louder Than Hell" es un álbum que recoge a la perfección lo que fueron los Manowar de los años 90. Los mismos cuatro acordes de siempre, machacando el Mi en los riffs, y donde únicamente las melodías vocales de Eric Adams son capaces de introducir algo de variedad a las canciones. La esencia del álbum sigue la senda marcada en "The Triumph of Steel", que ya comentamos aquí en su día, pero en un estilo más directo y menos ampuloso.

En este "Louder Than Hell", Manowar introduce nada menos que dos cambios en la formación. Por un lado, recuperan al mítico Scott Columbus en las baterías, tras haber sido sustituido por Rhino en el disco anterior. Por otro lado, este es el primer álbum con el actual guitarrista Karl Logan, que cumple a la perfección en su cometido de sustituir a David Shankle, y colabora en la composición de tres temas.

El álbum en sí, no aporta nada nuevo a la banda, pero bueno, eso es algo habitual en Manowar. Como decíamos es una continuación más o menos lógica del álbum anterior, aunque en esta ocasión quizá la velocidad de los temas es algo menor.

Estamos ante un disco muy sencillo de escuchar a la vez que entretenido, no solo por la música así, sino también por las descacharrantes letras de rebeldía adolescente, llenas de topicazos alrededor del Metal, o del True Metal como les gusta decir a ellos. Estaría bien tener un conteo de las veces que salen palabras como Power, Steel, Metal, Fight, Run o Kill.

Ejemplos muy claros en los tres primeros temas, con mensajes del tipo: "Soy Heavy y nada más me importa", "Voy cabalgando en mi caballo de acero (se entiende una moto), "No me gusta ahorrar, es más divertido gastar", "Si no te gusta el Metal, no eres mi amigo", "Los dioses crearon el Heavy Metal y vieron que era bueno", "No podemos perdonar a los enemigos del Metal"...

Al margen de este asunto de las letras, a nivel musical este es uno de los álbums de Manowar que más me divierte escuchar. Tanto "Return of the Warlord" como "The Gods Made Heavy Metal" son dos auténticos clásicos de la banda, con grandes melodías y altas dosis de velocidad. En esta línea también encontramos "Outlaw", el tema más rápido del álbum dedicado a su fans, y muy en la línea del "The Triumph of Steel".

"Brothers of Metal" es una de esas canciones de Bar, con multitud de coros, en la que todos bebemos por el Heavy Metal. En el apartado más épico tenemos "Courage", la clásica balada de Manowar dedicada al hermano de Scott Columbus, el cual también falleció en 2011. En una línea parecida comienza "King", aunque después torna a un tema de Heavy más clásico, aunque un tanto repetitivo.

Del resto, comentar los dos temas instrumentales que además, vienen de manera consecutiva. "Today is a Good Day to Die", el tema más largo del álbum, muy atmosférico que finaliza con un solo de guitarra que enlaza directamente con "My Spirit Lives On", un tema en el que únicamente escucharemos un largo solo de guitarra en el que Karl Logan nos muestra sus habilidades.

La formación que graba el álbum:

Eric Adams: Voces
Karl Logan: Guitarra
Joey DeMaio: Bajo
Scott Columbus: Batería

Nota Final: 7/10


jueves, 28 de noviembre de 2013

Ramones - Leave Home (1977)

"Leave Home" es el segundo disco de los míticos Ramones, y salió al mercado en 1977, tan sólo un año después de su disco debut, "Ramones". Musicalmente "Leave Home" no difiere demasiado del disco anterior, ni tampoco lo haría del posterior, "Rocket To Russia". Catorce trallazos de menos de tres minutos, directos y desenfadados pero repletos de ese regustillo surfero que dejan traslucir las influencias de los 50 y los 60 que tenía su música.

La producción en esta ocasión mejora ligeramente a la del disco anterior, y aunque tampoco es del otro mundo, se nota algo más de soltura por parte de la banda al ser la segunda vez que se enfrentaban con el estudio de grabación. La producción corre a cargo de Tomy Bongiovi, y ayudando de nuevo en los controles, el batería Tommy.

Como decíamos, los temas no difieren demasiado de su anterior legado, y lo cierto es que la mayoría de las canciones ya estaban compuestas incluso antes de editar "Ramones", y fueron colocadas en orden cronológico según la composición de las mismas. Con ello Ramones pretendía que se notase la leve progresión que habían ido incorporando en las composiciones. Aunque lo cierto es que el álbum al completo se escucha del tirón y de manera muy sencilla, creo que hay algunas canciones que sobresalen sobre las demás, por unas u otras razones.

"Glad To See You Go", es el tema que abre el disco, y está dedicada a la ex-novia de Dee Dee, que por lo que parece no debía caer muy bien entre la banda. "Gimme Gimme Shock Treatment" es el tema más loco del disco, y tan solo dura 1:38. Una píldora punk que perduraría a lo largo del tiempo en los directos.

"I Remember You", es un medio tiempo muy bonito de la factoría Joey, con unas melodías vocales muy conseguidas. "Pinhead", sin ser un tema de los que más me gusta, debe recordarse por ser el origen del "Gabba Gabba Hey", uno de los lemas más famosos de Ramones.

"Swallow My Pride", que posee un magnífico estribillo gracias especialmente al trabajo de Joey a las voces. Sin duda, la voz de Joey es uno de los valores principales de Ramones. Con "California Sun" nos ofrecen una de las versiones que mejor han sabido adaptar a su estilo, como si en vez de The Rivieras, ellos hubieran sido los compositores. Además, posee unas líneas de guitarra mucho más trabajadas de lo que nos tenían acostumbrados por entonces.

"Commando" una de mis canciones favoritas de Ramones de todos los tiempos. Ramones en estado puro. No hace falta más comentario. Finalmente, también destacaría "You're Gonna Kill That Girl", con una estructura de tema bastante novedosa, y un gran estribillo aderezado con la desgastada voz de Dee Dee en los coros.

Mención aparte y especial para otro de los temazos del álbum, "Carbona Not Glue", y la polémica surgida a su alrededor. Parece que la canción fue censurada en U.K. por que podía afectar a la marca Carbona, una empresa que vendía un disolvente, y que en la canción, Ramones bromeaban diciendo que esnifar Carbona era aún mejor que esnifar pegamento... Un humor poco entendido por las autoridades de la época. El caso es que en algunas versiones del álbum, fue sustituida por "Sheena is a Punk Rocker" y en otras por "Babysitter". La mejor, la original.

Y esto da de sí el "Leave Home", que nos mostraba unos Ramones en plena euforia, con la energía de los comienzos, y que poco a poco si iría diluyendo con el paso del tiempo, en parte debido a la frustración que les supuso ir aceptando que nunca serían unas megaestrellas del Rock.

La formación que graba el disco:

Joey Ramone: Voces
Johnny Ramone: Guitarra
Dee Dee Ramone: Bajo
Tommy Ramone: Batería

Nota Final: 8/10


lunes, 28 de octubre de 2013

Agalloch - Marrow the Spirit (2010)

"Marrow the Spirit" es el cuarto L.P grabado por los estadounidenses Agalloch, tras cuatro años de silencio. Únicamente es el cuarto álbum en 15 años de existencia de la banda, aunque hay que recordar que tienen otros cinco E.P. a la espalda. En "Marrow the Spirit" siguen manteniendo el estilo que les ha hecho famosos, aunque en esta ocasión nos sorprenden con un ambiente que posee más elementos Black Metal que de costumbre. La formación se mantiene bastante estable, aunque ser produce un cambio en la batería. Tras "Ashes Against the Grain", que ya comentamos aquí en su día, sale de la banda Chris Greene y deja paso a Aesop Dekker, procedente de los Blackers Ludicra.

Como suele ser habitual en los álbumes de Agalloch, encontramos únicamente cinco canciones más la intro, aunque la más corta de todas llega casi a los 10 minutos de duración. En el aspecto musical creo que es un álbum que no defrauda a los seguidores de la banda, ya que suena totalmente a "Agalloch", aunque como decía, suena algo más rápido que el anterior, y encontramos algunas partes, y algunos riffs con fuerte influencia de Black Metal. Estos elementos son muy patentes por ejemplo en "Into the Painted Grey". Por supuesto las baterías van totalmente acordes a estos riffs. Las canciones son muy variadas en cuanto a ritmos, y fusionan muy bien partes con estilos diferentes. En ocasiones más Doom, más Black, más Heavies, partes lentas, e incluso cierto toque folk.

La intro "The Escaped the Weight of Darkness" hace su función, y con el elemento del agua sonando de fondo, nos muestra alguno de los dibujos que escucharemos a lo largo del álbum. Abre "Into the Painted Grey" con un pequeño riff de furioso Black Metal que sorprende en primera instancia, ya que no es lo que quizá esperas, escuchando el álbum por primera vez. Es común en muchas bandas, el ir ablandando su sonido con el paso del tiempo, pero Agalloch ha conseguido ir introduciendo nuevos elementos y mantener un buen nivel de Metal.

Podríamos decir que "The Watcher's Monolith" sigue un patrón opuesto a la anterior. Es un tema en su mayoría más ambiental, con bastantes partes en limpio, y que nos ofrece una parte central más cañera, y por cierto, muy buena. Finaliza el tema con una sección muy melancólica con sonidos de naturaleza salvaje, que enlazan directamente con la canción más larga del álbum.

"Black Lake Nidstång" dura nada menos que 17 minutos. Tras una introducción, unas guitarras en limpio comienzan a adentrarnos en la canción. Es un tema marca de la casa, puro Doom Metal, con unas armonías de guitarra sencillas pero muy efectivas y unas voces desgarradoras. El tema posee una parte central con un rollo psicodélico para finalizar con mucha fuerza.

"Ghost of the Midwinter Fires" es otro tema que me gusta mucho. Estamos ante un tema muy dinámico, que va cambiando constantemente de velocidad, y que posee partes realmente emocionantes. El álbum finaliza con "To Drown", que pese a durar 10 minutos, podríamos tomarlo como una outro. Es un tema muy atmosférico sin apenas letra, y que nos transporta suavemente hacia el final del álbum.

Lo cierto es que es un álbum que aunque al principio deja algo sorprendido al seguidor de Agalloch, a mí al menos me ha terminado por gustar mucho. "Marrow the Spirit" es muy completo, variado, y de una gran calidad.

La formación que graba el álbum:

John Haughm: Voces, Guitarra
Don Anderson: Guitarra, Piano
Jason William Walton: Bajo
Aesop Dekker: Batería

Nota Final: 8,5/10

martes, 4 de junio de 2013

Control Denied - The Fragile Art Of Existence (1999)

Control Denied fue la banda continuación de los míticos Death. Desde la salida de "Symbolic", Chuck Schuldiner tenía la idea en la cabeza de hacer algo bastante diferente a lo que hacía con Death, pero para no defraudar a los fans, decidió crear una nueva banda bajo otro nombre, aunque me atrevería a decir que prácticamente todos los fans de Death, lo son a su vez de Control Denied.

Una de las principales motivaciones que tenía Chuck con esta nueva banda, era la de poder dejar las labores de vocalista para poder centrarse únicamente en las guitarras. Cuando presentó a la discográfica su nuevo proyecto, ésta le dijo que antes de grabar el álbum de Control Denied, debería grabar un último álbum con Death, que sería el "The Sound of Perserverance", que ya comentamos aquí en su momento. Chuck mantiene a la mayoría de músicos de la última formación de Death, con el único cambio en el bajo, en el que una vez más cuenta con la colaboración del gran Steve di Giorgio, y con la incorporación del cantante Tim Aymar.

Es francamente complicado etiquetar el estilo del álbum, aunque quizá se podría calificar de Thrash progresivo, aunque a la vez con ciertos toques de Power americano. Como siempre, lo mejor es que cada uno lo escuche y lo catalogue como le dé la gana. :)

El álbum es un compendio de ocho temazos, entre los que cuesta destacar alguno sobre los demás, ya que según vas escuchando el álbum, el favorito va cambiando de uno a otro. Las composiciones son auténticos cañonazos, muy equilibrados entre las partes rápidas, las partes progresivas, y algunas partes realmente locas, que son acentuadas por las líneas de bajo de Steve di Giorgio, y por las voces de Tim Aymar. Y es que, las líneas vocales del álbum son francamente complejas y están muy bien trabajadas.

Pese a la nueva dirección de Control Denied respecto a Death, es fácil identificar que la mente de Chuck Schuldiner se encuentra detrás de esta banda. El sonido y la ejecución de las guitarras son también delatoras de este hecho. Además, las partes más rápidas se identifican claramente con el sonido Death.

En el apartado de músicos, hay que decir que la ejecución es excelente. Las baterías de Richard Christy son brutales, y es un placer escuchar el dominio que tiene del instrumento. Especialmente me gusta cómo es capaz de incluir tantos matices con los platos. Como hemos dicho, Steve di Giorgio completa la potente sección rítmica, y aparte de ese sonido tan característico suyo, nos deja multitud de partes exquisitas, utilizando diferentes técnicas. Un tema en el que destaca especialmente el bajo, es en "What If...?".

El primer tema que escuché en su día es "Expect the Unexpected", que además es uno de los más completos, ya que aparecen todos los ingredientes destacables de Control Denied. Otro de los momentos favoritos del álbum es el estribillo de "When The Link Becomes Missing", con un ritmo muy cañero y poderoso, y un fantástico trabajo de Richard Christy.

El álbum finaliza con la canción que da nombre al álbum, y que visto en retrospectiva, suena premonitorio del triste desenlace que tuvo Chuck un par de años después. "The Fragile Art of Existence" es el tema más largo y supera los 9 minutos de duración, convirtiéndose, si no me equivoco, en el tema más largo compuesto nunca por Chuck Schuldiner. La canción cuenta con una larga sección instrumental en la mitad del tema, y con un gran final en el que nos dice que "No hay tiempo para la autocompasión", "No hay tiempo para pensar en lo que debería haber sido". Las letras tratan de temas sobre el hombre, la sociedad, y aporta algunos enfoques filosóficos sobre ellos.

Así pues, este es el último legado musical de Chuck Schuldiner, ya que al poco de editarse el álbum, le detectaron un tumor cerebral a causa del cual pereció a finales de 2001, dejando un vacío increíble en toda la escena del Metal, y en los corazones de todos los que fuimos seguidores suyos.

La formación que graba el álbum:

Tim Aymar: Voces
Chuck Schuldiner: Guitarra
Shannon Hamm: Guitarra
Steve DiGiorgio: Bajo
Richard Christy: Batería

Nota Final: 9/10